Por Sandra García
Informativo Turquesa

La caza furtiva, el mal tiempo y la escasez de la especie, hicieron que esta temporada de pesca los “pepineros” yucatecos retiraran sus embarcaciones antes de concluir el período de dos semanas (del 30 de mayo al 15 de junio) permitido para la captura de la especie.
A lo anterior, se le suma un saldo rojo de al menos 14 buzos descompresionados y cinco muertos, según se informó durante la temporada.

La primera víctima fue el pescador de origen campechano, Jorge David de la Cruz Naal, de 18 años de edad, el 31 de mayo, el segundo día de la temporada.
El buzo falleció en la lancha “Rayito de Sol” un rato después de salir del agua por descompresión. Sus compañeros lo llevaron de emergencia a un hospital a Telchac Puerto, pero al llegar el joven ya no presentaba signos vitales.
Al respecto, la Federación de Sociedades Cooperativas Pesqueras del Centro y Poniente de Yucatán informó el pasado 2 de junio, que el año pasado fueron tres los pescadores yucatecos fallecidos en la temporada, pero también hubo otros decesos de buzos de pesca furtiva. Ese mismo día las embarcaciones cesaron actividades durante 24 o 48 horas por el mal tiempo.
Aunado a esto, el precio del pepino de mar en la recta final de la temporada tuvo una baja de 50 por ciento en comparación con el período anterior.
En tanto, en Sisal también se reportó casi esa misma baja. Sharbey Puerto Santos, pescador de 26 años de edad, atribuye que la caída de producción se debe a la pesca furtiva y a la baja del número de especie.

PELIGROSAS JORNADAS
“Este trabajo es muy peligroso, sobre todo en la zona de Telchac Puerto hacia El Cuyo por la corriente que hay en esos lugares, pues es muy fuerte y tanto patalear en el fondo es muy cansado y si no te cuidas, es muy riesgoso.
“Nosotros estamos bajando hasta 15 metros de profundidad pero hay gente que baja hasta 20 o 25 y luego se descompensan por tanto tiempo de permanecer en el fondo y por el esfuerzo de nadar ante las fuertes corrientes marítimas”, afirma el hombre de mar sisaleño.
El día que salen a altamar, los pescadores rentan una lancha en la que viajan cuatro, así que van en jornadas por día. En este oficio, sin prestaciones de ningún tipo, se avocan a su labor a sabiendas de que cualquier descuido o por ignorancia pueden llegar incluso a perder la vida, la causa más común: descompresión al subir a la superficie.
Se levantan de madrugada y a las seis de la mañana, ya se les ve comprando víveres como desayuno, bebidas energetizantes y hielo en la localidad porteña.
De allí, abordan la lancha que los llevará a la zona de buceo previamente acordada. “Llegamos como a las 9:00 de la mañana y permanecemos pescando hasta las dos o tres de la tarde y regresamos con lo poco que capturamos”.
En esta temporada, Puerto Santos y la demás tripulación trajeron entre 50 y 110 kilos de pepino por día (aunque hubo varios días de mal tiempo que no salieron al mar). Cada jornada permanecía tres o cuatro horas seguidas bajo el agua, en este caso, aproximadamente 15 metros de profundidad, apoyados para respirar con mangueras y una compresora de aire.
Sin embargo, comenta que en otras ocasiones cuando va a pescar a Sisal bajan hasta 30 metros y permanecen trabajando allí entre una hora y hora y media.

GRAN NEGOCIO… PERO
PARA INTERMEDIARIOS
El producto obtenido lo llevan a una congeladora en Telchac Puerto para vendérselo a la cooperativa, un permisionario lo procesa (se sancocha) y después se lo vende a distribuidores chinos.
De lo que ganan en el día, a los pescadores se les resta mil pesos para pagar gasolina y víveres. Lo que sobra se divide en cinco para repartir entre los cuatro pescadores y la parte restante, para la renta de la lancha.
Esto significa que en un día bajo si pescan 50 kilos, se los pagan en tres mil pesos, de los cuales cada pescador se queda solo con 300.
En tanto, la permisionaria venderá a las distribuidoras chinas el producto en 700 pesos el kilogramo y ya en dicho país o en otros, los costos son en libras esterlinas, según afirma “Sharbey”, quien tiene 14 años de experiencia pescando especies de escama y pulpo.

OFICIO HEREDADO
El pescador conocido como “Sharbey” afirma que él se inició en la pesca del equinodermo con la primera temporada oficial de captura de pepino de mar en Yucatán, hace 10 años. Este hombre de mar aprendió a bucear gracias a sus tíos, también pescadores, quienes lo iniciaron en este oficio cuando él tenía 12 años de edad.
En los años que lleva pescando, considera que ha aumentado mucho el número de pescadores y disminuido la población de peces en el mar: “Ya no hay mucho, porque gente del Oriente se dedica a la captura furtiva y todos vienen a comprarle a los yucatecos el pepino de mar, porque es el mejor que hay de la zona. Hay gente que lo captura todo el año”.
Por ahora los pescadores yucatecos se encuentran en la temporada de pesca de mero y se preparan para agosto, cuando comenzará la de pulpo.