Nueva York, EUA.- La Organización de las Naciones Unidas (ONU) nació en 1945 para asegurar que un desastre como el de la Segunda Guerra Mundial no volviera a ocurrir, pero lo que se encuentra hoy por hoy es que una serie de conflictos envenenados en distintos puntos del planeta arrojan un balance siniestro.

El secretario general adjunto para Asuntos Humanitarios y Emergencias, Stephen O’Brien advirtió este viernes que el mundo está sufriendo la mayor crisis humanitaria en los más de 70 años de historia de la institución.

El mismo día que O’Brien decía estas palabras, un informe de la ONU denunciaba de las decenas de miles de familias que han tenido que abandonar Yemen por el recrudecimiento de la violencia, y otro acusaba a Turquía de “graves violaciones” en el conflicto kurdo, fruto del cual medio millón de personas también han huido de sus hogares. Dos días antes, el secretario general, Antonio Guterres hacía una visita de emergencia a Somalia, afectada por una severa sequía que ha dejado al país en el umbral de la hambruna.

“Nos encontramos en un punto crítico de la historia. Ya a principios de año enfrentamos la mayor crisis humanitaria desde la creación de las Naciones Unidas. Hay más de 20 millones de personas en cuatro países que sufren inanición. Sin esfuerzos globales y coordinados, morirán de hambre”, dijo O’Brien ante el Consejo de Seguridad de la ONU, sobre las misiones en Yemen, Sudán del Sur, Somalia y Kenia.

Dos tercios de la población yemení, casi 19 millones de personas, necesita asistencia de algún tipo y siete millones está pasando hambre y no sabe cuándo volverá a probar bocado, según relató el secretario general adjunto, quien resaltó la velocidad a la que la crisis devasta la población: en enero eran tres millones menos los ciudadanos de este país con esa crisis. Hacen falta dos mil 100 millones de dólares este año para ayudar a 12 millones de personas y, de momento, solo se ha logrado el seis por ciento.

Yemen es el caso más duro, pero en Sudán del Sur más de 7,5 millones necesitan ayuda y 3,4 millones han sido desplazados. En Somalia son 6,2 millones los que necesitan protección humanitaria y en el noreste de Nigeria hace falta una inyección de fondos inmediata para evitar una catástrofe.

En global, “necesitamos cuatro mil 400 millones de dólares para julio y esta cifra es el coste detallado, no es una cifra negociable”, dijo O’Brien ante el Consejo de Seguridad, un órgano en el que los grandes miembros permanentes (Estados Unidos, Francia, Rusia, China y Reino Unido) están enfrentados en varios conflictos. El 28 de febrero, Rusia y China vetaron una resolución con sanciones a Siria por el uso de armas químicas, un asunto que, pese a las discrepancias en la crisis siria, debería ser de consenso.

Las desavenencias entre las grandes potencias no ayudan a la movilización de recursos, el giro en política exterior y ayuda internacional que se adivina por parte de la mayor economía del mundo, Estados Unidos, añade incertidumbre. El secretario general adjunto para Asuntos Humanitarios fue tajante este viernes, “necesitamos que la comunidad internacional y este Consejo actúen rápidamente en los factores que conducen al hambre” y provean a estos países del apoyo financiero necesarios “en el tiempo adecuado”.

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