Por Francisco Verdayes Ortiz
Informativo Turquesa

En un lapso de 300 años, la Isla de Cancún quedó prácticamente despoblada por la presencia de los conquistadores españoles y sus enfrentamientos contra sus rivales “piratas”.

En el año de 1841, el capitán Richard Owen Smith, en un recorrido por el Caribe y América Central, indica en sus notas de bitácora la existencia de edificios prehispánicos en los extremos norte y sur de la isla, y un año después, el norteamericano John L. Stephens describe en 1842, aunque muy someramente, la existencia de dos edificios situados en Punta Kancum, los dos que hoy se encuentran dentro de las instalaciones del hotel Dreams Cancún.

Sthephens realizó a finales de 1841 su segundo viaje por Yucatán y en abril de 1842, pasa por Cancún, al que se refiere como Kancum. Él viene a bordo de una canoa denominada Sol, propiedad del señor Vicente Albino, que va a buscarlo a Yalahau (cerca de Chiquilá, enfrente de la isla de Holbox), para realizar el recorrido por la costa de Quintana Roo con la idea de llegar a las ruinas de Tulum.

En el relato, Stephens se refiere al encargado del barco como “patrón” (una manera elegante de decirle capitán). También le acompañan el dibujante inglés Frederick Catherwood y el doctor Samuel Cabot, además de dos elementos de tripulación. Así describe John Stephens su paso por Cancún:
“Por la tarde hicimos rumbo hacia la tierra firme, pasando por la isla de Kancum, que es una faja de tierra cubierta de médanos (dunas) y de algunos edificios de piedra que aún se ven. Toda esta costa está cubierta de arrecifes de rocas con uno u otro estrecho canal, que permite paso a las canoas, para entrar a buscar abrigo; pero de noche es muy peligroso pretenderlo.

“Nosotros teníamos muy buen viento; más como el punto próximo se hallaba todavía a bastante distancia, el patrón decidió anclar a las 4 de la tarde a sotavento de la Punta–Nizuc. Inmediatamente, bajamos a tierra en busca de agua, y sólo hallamos un charco muy lodoso en que el agua estaba tan salada, que no podía beberse; y sin embargo, era más soportable todavía que la que teníamos a bordo.

“Después dimos un paseo por la costa para recoger conchas; pero al anochecer retrocedimos a toda prisa huyendo de los nativos de aquella tierra, de los numerosos enjambres de mosquitos que nos perseguían con el mismo espíritu sangriento que animaba a los indios de esta costa, cuando persiguieron a los españoles. Recogimos nuestro cable y la enorme piedra que nos servía de ancla, y fuimos a fondear a alguna distancia de la costa con las más terribles aprensiones por la noche que se nos esperaba; pero afortunadamente, nos escapamos de la plaga”, señala la narración.

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LOS LE PLONGEON
El matrimonio conformado por Alice Dixon y el médico y fotógrafo inglés de apellido francés, Augustus Le Plongeon, visitan la isla en 1877 y 1878 y mencionan en su libro Notas de Yucatán (1879) la existencia, en el extremo sur, de un sitio al que llaman Ciudad Nizucté; el arqueólogo Enrique Terrones piensa que posiblemente ellos se refieren al actual sitio de El Rey, pues en los alrededores de Punta Nizuc no se han hallado vestigios de algún asentamiento prehispánico.

En 1895, el dibujante, fotógrafo, antropólogo y conservacionista norteamericano, William H. Holmes, llega a la isla con la expedición Allison V. Armour y menciona, sin localizar, la existencia de numerosos edificios de idéntica apariencia a los que hay en islas vecinas y en el continente.

A principios del siglo XX, los arqueólogos ingleses Channing Arnold y Frederick J. Tabor Frost, autores del libro The American Egypt (El Egipto americano), publican la descripción del sitio de El Rey, mostrándonos de igual manera, un plano de algunos edificios y una foto de la gran cabeza antropomorfa, por la cual este sitio lleva su nombre.

En 1918, el inglés Thomas Gann menciona en sus publicaciones una gran cantidad de templos y montículos en su visita con el arqueólogo Samuel Kirkland Lothrop; éste último regresa a la isla en 1924 y describe varias estructuras, registrando con fotografías y planos sus características arquitectónicas.

En 1954, William T. Sanders realiza las primeras excavaciones con la finalidad de obtener, por medio de la cerámica, una secuencia cronológica en los sitios de El Rey y San Miguelito. Nueve años después, el doctor Wyllys Andrews IV y un equipo de colaboradores, excavan el sitio conocido como El Conchero.

Entre los años 1975 y 1976, el arqueólogo Pablo Mayer Guala (+) e investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia, realizan excavaciones y consolidaciones exhaustivas en edificios y plataformas de El Rey, algunas estructuras de San Miguelito y el templo de Pok Ta Pok.

Con la misma institución se realizan trabajos de excavación y restauración en el año de 1979, a cargo de la arqueóloga Rocío González de la Mata en Yamil Lu´um. Finalmente, el arqueólogo Luis Leira Guillermo (q.e.p.d.), en el año de 1989, consolida y restaura los dos templos que se encuentran en la punta norte.

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