Agencias

Israel.- El hombre hasta ayer más viejo del mundo falleció este viernes en Haifa (Israel). Se trata de Israel Kristal, un superviviente del Holocausto que sumaba 113 años y que, en marzo de 2016, había sido declarado como el hombre más longevo del mundo por el Libro Guinness de los récords. La noticia del fallecimiento de este “supercentenario” la ha confirmado su propia hija, Schulamit Kristal Kuperstoch.

Kristal nació el 15 de septiembre de 1903 en el pueblo polaco de Zarnow. Aseguraba que vio con sus propios ojos al emperador Francisco José I de Austria, antes de que estallase la Primera Guerra Mundial en 1914.

Posteriormente, durante su juventud, se trasladó a Lodz para trabajar en el negocio de dulces de la familia. “Era una trabajo corporal duro, arrastraba sacos de azúcar de 25 kilos”, relató en una ocasión al diario israelí Haaretz. En 1944, con 41 años de edad, fue deportado al campo de exterminio nazi de Auschwitz y durante el Holocausto perdió a su primera mujer y a dos hijos.

Según explicó su hija, no le gusta hablar de aquella traumática época. “Se podrían escribir dos libros de cada día pasado allí”, cuenta que decía. En 1950 emigró a Israel y se instaló en Haifa con su segunda mujer y un hijo y volvió a trabajar en el negocio de los dulces. Kristal no tenía una receta para tener una larga vida.

“Cada cual tiene su propio destino. Es un regalo del cielo. No hay secretos”, dijo hace cinco años al Haaretz. Tampoco parece que el secreto de su longevidad estuviera en seguir una dieta especial: “En el campo (de Auschwitz) no siempre había algo que comer. Comía lo que me daban”, contestó en una ocasión.

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El centenario explicaba que comía para vivir, y no al contrario. Tampoco necesitaba mucho, “todo lo que fuese demasiado no podía ser bueno”, creía. Pese a las penurias que pasó, el mundo de ahora le gustaba menos que el de antes.

“No me gusta que haya tanta liberalidad. Hoy está todo permitido”, aseguraba. Tras su muerte, deja varios hijos, nietos y bisnietos pero hace un año, en 2016, Kristal pudo celebrar el centenario de su Bar Mitzvah, la ceremonia judía que marca el paso a la madurez religiosa.

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