Aunque es común entre los adolescentes, al no estar reconocido como delito poco se puede hacer para castigar el “ciber-acoso”

Por Martín Ramírez
Informativo turquesa

Manuel es padre de dos hijos: Gabriel, de 15 años y Elizabeth, de 13.

Su salario con mucho esfuerzo le permitió comprarle una computadora personal a cada uno de ellos y paga un servicio de Internet, el más barato en el mercado, para que puedan hacer sus tareas en casa y no correr peligro.
Su esposa, Paty, trabaja también en la Zona Hotelera de Cancún, afortunadamente, ambos descansan el viernes y eso les permite disfrutar ese día en familia.

Sin embargo, los seis días restantes, sobre todo de lunes a jueves, sus hijos pasan solos varias horas de la tarde, por lo que no les es posible revisar qué es lo que ven en Internet. Ahí comenzó el problema…

Manuel relata que Gabriel se hizo amigo de un tal “Jonás”, quien se mostró ‘buena onda’ y le decía que lo iba a ayudar a entrar a la preparatoria porque tiene varias amistades.

Elizabeth, por su parte, en redes comenzó a ser pretendida por un sujeto que se hace pasar por “Rick”, quien en un principio dijo tener 15 años pero que en realidad sobrepasa los 40.

Con engaños, fueron invitados por “Jonás” y “Rick” a una reunión de “amigos de redes sociales” en un ciber de la Supermanzana 23 en Benito Juárez.

Sin saberlo, cada uno por su lado acudió a esa cita en donde descubrieron que “Jonás” y “Rick” pretendían abusar de ellos.

A ambos, al llegar al ciber, los dos sujetos, quienes ya habían cruzado información entre sí y sabían que eran hermanos, les pidieron que los acompañaran a una fiesta por los rumbos de Bonfil pero se negaron, por lo que la amabilidad desapareció y llegó la amenaza; incluso les dijeron que les harían daño a sus padres por la información que ya tenían sobre ellos, que trabajan en la industria hotelera.

Afortunadamente, los presuntos agresores, al ver la determinación de los hermanos por denunciar, decidieron olvidarse del tema y se fueron del ciber.

EL PELIGRO DE LOS CIBERS

En algunos cibercafés de Cancún, en los sitios donde operan las cabinas privadas, a los clientes se les da la libertad de bajar el contenido que desean; sin embargo, lo que hacen va más allá, porque hay quienes llevan un acompañante y tienen incluso relaciones sexuales.

Javier es dueño de uno de estos establecimientos; comenta que en su negocio hay cabinas privadas pero solo para ver un contenido más sexual o erótico, sin que esto signifique que haya algo más.

Aunque evitó ser grabado o que se imprimieran fotos, al momento de la charla se pudo observar que a las salas de las cabinas privadas ingresaban personas que parecían menores de edad, acompañados de alguien más grande, quizás el “Rick” o el “Jonás” de la historia anterior.

DIFÍCIL PROBAR DELITO

Personal jurídico de la Dirección de Fiscalización del Ayuntamiento de Benito Juárez expresó que a pesar de las anomalías que se puedan generar dentro de los cibers, es difícil lograr la clausura de un negocio de este tipo.

Al ser cabinas privadas, no se puede violentar dicho servicio, por lo que una de las formas de proceder con una clausura es atrapar a los clientes en flagrancia de faltas a la moral y buenas costumbres, lo cual podría lograrse con algún inspector infiltrado en el lugar.

Otra es el contar con pruebas que indiquen que en el establecimiento se permiten y se dan las facilidades para sostener encuentros sexuales, como letreros o anuncios que señalen la permisión o inciten a dicha práctica.

En cuanto a denuncias o personas detenidas por este tipo de actos, el Centro Nacional de Información del Secretariado Ejecutivo del Sistema de Seguridad Pública no reporta detenidos en todo Quintana Roo por este delito.
Según datos de la Cámara Nacional de Comercio (Canaco) y la Secretaría de Economía (SE), en el municipio existen oficialmente 100 cibercafés, pero no hay un registro de cuántos sirven únicamente de “fachada”.

Piden denunciar acoso cibernético

Sería dentro de mes y medio aproximadamente cuando podría tipificarse el “grooming” (acoso cibernético) como delito; sin embargo, se requiere trabajar más en la cultura de la denuncia, indicó la diputada Candy Ayuso Achach, presidenta de la Comisión de Educación, Ciencia y Tecnología en la XV Legislatura del Congreso del Estado.

La legisladora mencionó que ya se avanzó en el tema con la implementación de pláticas informativas dirigidas a docentes pero solo en el municipio de Benito Juárez; agregó que a finales de marzo se tendrá una más en la zona urbana de Chetumal y que la intención es incluir próximamente a Isla Mujeres, donde incluso ya platicaron con el alcalde Juan Carrillo Soberanis para establecer estas charlas.

Asimismo, dijo que se pretende ampliar la cobertura y charlas en el resto de los municipios, aunque la meta será incluir también a los alumnos para que conozcan más del tema y puedan denunciarlo, así como prevenirlo.

La realidad, sostuvo, es que sí existen estos casos de “grooming” pero no se tiene un registro, ya que por pena o el simple hecho de que no es delito no se denuncia hasta que existe un abuso sexual, de allí la importancia de llevarlo a comisiones, después al pleno del Congreso y si se tiene el apoyo de los diputados, entonces sea tipificado.

“Se han tenido casos pero no se puede hacer nada hasta que llegue a abuso sexual. Hay como cuatro hechos, no están denunciando y a veces los mismos padres de familia no quieren hacerlo público, porque es penoso y deciden no hablar del tema. Se han presentado casos en Cozumel, Playa del Carmen y Benito Juárez”, añadió.

Relató que cuando fue maestra, tuvo al menos dos casos en la escuela en la que trabajó, pero que solo se lo contaron por la confianza que le tenían y no se llegó a la denuncia por esa falta de cultura.

¿Qué es el “grooming”?

Es la acción realizada por un adulto que busca ganarse la confianza de algún menor a través de un medio cibernético usando un perfil falso, haciéndose pasar como un joven y así obtener fotografías comprometedoras para luego obtener un acercamiento físico que muchas veces termina en abuso sexual.

Tipos de cibercafés

– Los que no limitan la entrada, es decir, operan como cualquier negocio de este giro, pero al fondo tienen sus cabinas privadas.

– Los que son exclusivos, que a simple vista parecen establecimientos que ofrecen servicios de Internet e impresiones, pero únicamente entran quienes tienen visto bueno del encargado del lugar.

Consejos para prevenirlo

Platicar con los hijos cuanto antes sobre el significado del “grooming”.

Evitar dar información o imágenes comprometedoras por chats, foros online y redes sociales, no solo a extraños sino a cualquier persona en general; los contenidos de Internet pueden ser fácilmente robados (hackeados) y difundidos.

No usar la cámara web para chatear con desconocidos, dado que se puede estar grabando a la persona en un escenario sexual o no, pero que implica compartir información personal.

Evitar proporcionar nombres completos o datos personales en relación a su familia, dirección y números telefónicos.

Supervisar las actividades del menor, tanto en línea como en su entorno diario.

Implementar mecanismos de defensa de información en computadoras y dispositivos móviles de la familia.

Fuente: Unión Nacional de Padres de Familia