Por Francisco Verdayes Ortiz
Informativo Turquesa

A escasos tres kilómetros de la ciudad de Valladolid, Yucatán, y a 156 de la paradisíaca Cancún, se encuentra la hacienda Kaan Ac, fundada en 1640, hoy convertida en un peculiar desarrollo turístico.
Por alguna época, Kaan Ac se dedicó a la producción henequenera y a la elaboración de sogas de todos los tamaños y su éxito comercial alcanzó tales niveles que la vecina hacienda de San Lorenzo (a un kilómetro de distancia) le abastecía de materia prima para cumplir con los compromisos adquiridos.

Dagoberto Chuc, trabajador de Kaan Ac, nos explica la historia del lugar: “Ahí donde está el restaurante era el cuarto de máquinas… La producción se transportaba por medio de truckes (carritos sobre vías), y en las pailas (sartenes enormes) que permanecen ahí, se preparaban el chicle y el licor de caña”.
También puede verse una majestuosa obra arquitectónica, un fortín decorado en su interior con piezas de enorme valía histórica: cuadros, vasijas, relojes antiguos, armaduras medievales, revólveres, pistolas de chispa. Dagoberto dice que todo el material pétreo fue sacado de una sascabera de la que hoy solo queda el gran hoyanco.
Kaan Ac tiene un espectacular cenote, una capilla católica, plantaciones frutales que la hacen autosuficiente y por supuesto adaptaciones turísticas como alberca.

Pero lo más atractivo del lugar no es su pasado henequenero, sino algo mucho más apasionante y mítico, basado en hechos reales de los que se presume fue escenario ese sitio: la dramática historia de Leonel y Berenguela.

ELIGIO ANCONA Y “EL FILIBUSTERO”
Don Antonio Fernández Seoane, es un reconocidísimo crítico de arte en Cuba. Esa mañana también se encuentra en la hacienda Kaan Ac, y es él quien nos habla sobre la historia del “Filibustero” (1864), escrito por el novelista, político e historiador yucateco Eligio Ancona.

El afamado crítico –por ejemplo- lamenta que en la novela de Ancona, el autor no haya descrito la hacienda con los detalles fotográficos que caracterizaban a su compatriota cubano Cirilo Valleverde, aunque está seguro que Kaan Ac es la mítica hacienda de “El Olimpo” que se menciona en “El Filibustero”: “Kaan Ac es un término prohibido, pero se entiende que se trata de este sitio”, dice.
Según la obra de Eligio Ancona, los propietarios originales de la hacienda son don Gonzalo y doña Blanca, quienes recogen a un niño de nombre Leonel. Tiempo después nacerá Berenguela. Leonel tuvo una enseñanza elevada; aprendió idiomas, filosofía y se convirtió en el tutor de Berenguela pero también en su amor fatídico, pues al final resultan ser hermanos.
Los padres deciden separarlos y a Leonel lo mandan a una abadía, bajo el encargo de Fray Hernando. La pareja sufre. Leonel se escapa y una manera de ganar una fortuna es convirtiéndose en filibustero, pues pensaba que ganando dinero podría regresar y casarse con Berenguela; sentía que la separación se debía a que él era un don nadie, por eso se convierte en el filibustero “Barbillas”, un sobrenombre sale de su aspecto físico, de una fina barba recortada.
La novela aborda la problemática de los mayas que eran maltratados y humillados por los conquistadores españoles que arrasaron con toda la cultura, y también denuncia el proceder de los ministros de la iglesia, como fray Hernando, que en vez de establecer los principios de la religión se pusieron del lado de la clase dominante.
Para colmo de males, surgen los “piratas”, corsarios que inundan los mares del Golfo de México y el Caribe. Leonel no es un filibustero de ese tipo, de los que saquean, queman, matan. Es un hombre de fe con educación, con principios, es humano, religioso, incluso amparador, pues saquea a quien tiene que saquear y otorga o da a quien tiene que dar.
“Eligio Ancona describe la hacienda como un lugar apartado, un lugar de calma y con mucha vegetación –dice el crítico cubano Antonio Fernández Seoane–. Es decir, que podríamos estar realmente o no en lo que fue el modelo de la hacienda de Ancona, en lo que era la hacienda “El Olimpo”… En la puerta actual está el nombre de Kaan Ac, pero abajo aparece “El Olimpo”. Es una novela histórica muy entretenida, muy bien contada desde el punto de vista de la narración literaria…”.