Por Julio César Silva Cetina
Los regidores, todos, hasta aquellos de Morena tocados por la “divinidad”, la “honestidad valiente” de Andrés Manuel López Obrador, aprobaron el aumento a las tarifas del servicio de transporte urbano en Cancún.
Con el aumento, en las colonias el servicio cuesta 9.50 pesos y 12 en las rutas que llegan a la Zona Hotelera. En una familia de cuatro integrantes, con el papá que va al trabajo, la mamá que va al mercado y los hijos que van a la escuela, se eroga más de 120 pesos al día, 600 pesos de lunes a viernes, dos mil 400 pesos durante los días hábiles de todo un mes.
En un sistema de transporte malo, tirando a peor, que contrasta con la calidad de primer mundo de Cancún, un jefe de familia destina el 50 por ciento o más del salario base diario con el que cotizan los trabajadores cancunenses promedio en el IMSS.
En ciudades como Bogotá, que es modelo en la movilidad urbana, la gente eroga el 16 por ciento de sus ingresos en transporte.
Los transportistas locales se han negado durante más de 21 años al reordenamiento de su negocio en Cancún, a pesar de millones de pesos gastados por los gobiernos en estudios para analizar sistemas, como el colombiano, por ejemplo, que otras ciudades mexicanas han implementado.
El aumento que les autorizó el Cabildo hace unos días es, según se dijo, consecuencia de una orden judicial, pero se ocultó que se trataba de un fallo en primera instancia, que los regidores, el Ayuntamiento en su conjunto, bien pudo apelar ante otras instancias.
Sin embargo, se prefirió satisfacer las necesidades económicas de las empresas que, obviamente, necesitan de mayores recursos para sostenerse. El problema de siempre es que nunca han cumplido con las exigencias de la autoridad para mejorar el servicio y tampoco ningún gobierno ha sido capaz hasta ahora de meterlos al orden.
En cualquier ciudad moderna, los usuarios llegan a su destino final con el pago de un solo boleto. No con dos o hasta tres como ocurre en Cancún, pero no hay autoridad que ponga un hasta aquí a esas empresas y por lo que se ve, hasta los de Morena le entraron esta vez al ajo, pues son los mismos que como perredistas, con Gregorio Sánchez y Julián Ricalde como presidentes municipales, también permitieron que los transportistas hicieran lo que quisieran.
El próximo año tendrán que renovarse las concesiones municipales de transporte, con las que operan empresas como Turicún y Autocar. Seguramente habrá mucho dinero en juego.
¿Serán capaces los regidores de velar por el bien de la gente? ¿Meterán en cintura a las empresas? Ya veremos.
Correo: jsilva@palcoquintanarroense.com

Compartir