Brasil.- Miles de manifestantes brasileños salieron a las calles para exigir la renuncia del presidente Michel Temer, después de que el más alto tribunal del país le abrió una investigación en medio de acusaciones de obstrucción de la justicia.

Temer dijo a la prensa que no renunciará poco después de que la estatal Agencia Brasil anunció la noticia de la investigación del Tribunal Supremo.

El prominente diario O Globo informó el miércoles de que los propietarios del grupo cárnico JBS habían grabado el presidente dando su aval al pago de sobornos al expresidente del Congreso, Eduardo Cunha, que en este momento está encarcelado bajo múltiples acusaciones, para que guardara silencio sobre lo que sabe en el marco de las investigaciones en curso en Brasil.

Durante un breve comunicado del palacio presidencial de Planalto, Temer dijo que “nunca autorizó pagos a nadie a permanecer en silencio”.
Temer, de 76 años, dijo que luchará para probar su inocencia.

“Yo sé lo que hice, y sé que mis acciones fueron correctas, dijo. “Exijo una investigación completa y rápida para aclarar (la situación) al pueblo brasileño”.

De acuerdo con el informe de O Globo, la información fue revelada cuando los dueños del conglomerado JBS testificaron ante el Tribunal Supremo a puerta cerrada como parte de una investigación masiva corrupción, denominada Lava Jato, que implica a políticos anteriores y actuales. La grabación ya está en manos de la justicia.

La investigación de corrupción provocó la detención de algunos de los políticos más prominentes de Brasil y propietarios de negocios. Más de 80 personas fueron acusadas ​​de soborno y lavado de dinero durante la Operación Lava Jato.

Protestas contra el impopular presidente
Una multitud se reunió la noche del jueves cerca de la iglesia de la Candelaria en Río de Janeiro, en el centro de la ciudad, con pancartas y banderas exigiendo la destitución de Temer.

La policía antidisturbios rodeaba a la multitud, que llenaba varias manzanas de la ciudad.

Al caer la noche, algunos manifestantes lanzaron cócteles molotov contra la policía, que respondió con gases lacrimógenos. No hubo reportes inmediatos de heridos.
Fuera del Palacio Presidencial, en Brasilia, decenas de personas se reunieron también con pancartas y objetos para hacer ruido, acusando Temer de planear un golpe de Estado contra la expresidenta Dilma Rousseff.

Esta última crisis política llega en medio de una aguda caída en la popularidad de Temer. Según los últimos datos publicados por la encuestadora Datafolha, su índice de popularidad de Temer es inferior al 9%.

Implicación de las más altas esferas de poder

Rousseff fue destituida el año pasado después de que el Senado la encontró culpable de violar las leyes de presupuesto, en medio del revuelo por la investigación de corrupción, aunque ella no fue acusada de corrupción.

Temer era el vicepresidente de Rousseff y ocupó la presidencia con su destitución.

La masiva investigación de corrupción comenzó hace tres años con la detención de un ejecutivo de Petrobras, la compañía petrolera estatal.

Petrobras y Odebrecht, la constructora más grande de América Latina, jugaron un papel principal en el esquema de sobornos.

El escándalo está en el centro de las razones por las que Brasil se encuentra en la peor recesión de su historia.

Acuerdo con la Fiscalía

Además de implicar a Temer Joesley Batista, dueño de JBS, declaró que había pagado a Cunha 5 millones de reales desde su encarcelamiento como parte de un acuerdo financiero, y todavía le debía 20 millones de reales por otro acuerdo después de que el político exentara a la industria avícola de ciertos impuestos.

El jueves, Batista emitió un mea culpa en nombre de JBS, admitiendo que hay justificación para lo que hizo.

O Globo informó que Batista, su hermano Wesley y cinco empleados de JBS testificaron como parte de un acuerdo con el fiscal.

El comunicado de la oficina de Temer reconoce que tuvo lugar una reunión entre Temer y Batista, y agregó “ningún diálogo podía comprometer la conducta del presidente de la República”.

El informe de O Globo también detalla otras irregularidades por parte de empresarios y políticos brasileños. El testimonio afirma que un miembro del Congreso, Rodrigo Rocha Lourdes, fue enviado por Temer a “resolver un asunto” relativo a una subsidiaria de JBS. El legislador fue posteriormente filmado recibiendo una bolsa que contenía 500.000 reales (159.000 dólares).

Según el informe, Batista también testificó que el exministro de Hacienda, Guido Mantega, fue su contacto en el Partido de los Trabajadores, el partido de los expresidentes Lula da Silva y Rousseff, y dijo que Mantega distribuiría sobornos a los miembros del Partido de los Trabajadores.

El secretario de Rocha Lourdes dijo que él aclarará todos los hechos divulgados por los testimonios.

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