CDMX.- La historia es la siguiente: Robert E. Kelly, el periodista en cuestión, aparece en pantalla sentado en su despacho para dar parte de la complicada situación política en Corea del Sur.

Robert comienza a hablar de los disturbios provocados en Seúl por la destitución de la presidenta por parte del Tribunal Constitucional, cuando de repente su crónica se ve alterada.

Primero es su hija mayor la que abre la puerta y entra bailando en la habitación hasta ponerse a la altura del reportero, que la aparta con el brazo intentando no perder la compostura.

Después aparece un segundo niño, deslizándose con la “andadera”.

Al momento se ve también a una mujer, se entiende que la niñera de las criaturas, que llega corriendo y se lanza al suelo con intención (fallida) de no ser captada por la cámara.

La mujer toma a ambos niños y se los lleva del despacho.
Mientras, un abochornado Robert E. Kelly trata de recobrar la tranquilidad haciendo pausas prolongadas, cerrando los ojos y deseando que el mal trago pase cuanto antes.

Cuando continúa narrando los incidentes, hay una nueva interrupción: la mujer no ha cerrado bien la puerta, por lo que se escuchan las protestas y los lamentos de los pequeños.