Por Sandra García
Informativo Turquesa

La comisaría meridana de Dzityá, que el último censo de 2010 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), registró mil 238 habitantes, se divide entre las familias de artesanos que trabajan piedra y otros, madera. Según un artesano, quien se ostenta como el más antiguo en vida y de los fundadores de este oficio en la localidad, hay “en general como 50 talleres de madera y 50 de piedra”.

Sin embargo, detrás de esta tradición local de más de un siglo, actualmente los artesanos viven en un conflicto de agrupaciones en donde se dejan entrever intereses por los apoyos de los gobiernos municipales y estatales que han pasado en las últimas décadas.

Aún no queda claro, cuántas organizaciones y hasta dónde opera una supuesta cooperativa. En un sondeo entre los pobladores se menciona ésta, mientras que en la red social de Facebook aparece con un número telefónico que ya no está en desuso.

“Es como un sindicato, es como una mafia, los que están muy cerca del presidente son los que tienen ciertos beneficios” pero no abarca a los 40 talleres que al menos hay de trabajo en madera. Inclusive, “en esa cooperativa solamente están registradas cinco personas, aunque muchos pertenecen o van a sus juntas pero no los tienen inscritos”, afirma uno de los artesanos que pide omitir su nombre por temor a represalias.

Comenta que entre las familias originales de artesanos en la localidad están la familias Canché, Pisté y Pech.

El entrevistado pertenece a la tercera generación de una familia en la que él se inició en el oficio a los 10 años de edad y lleva 20 ejerciéndolo.

Sin embargo, su familia no está afiliada a ninguna asociación ni cooperativa. “Nosotros somos independientes”, afirma, pues al menos hay dos agrupaciones de estos artífices de la madera.

Una de ellas es la de Artesanías Dzityá S.C. de R.L., sociedad familiar encabezada por José Luis F. Pisté Chí, también presidente del Comité Organizador de la Feria Tunich que cada año se efectúa con el apoyo municipal.

La otra es la Asociación de Artesanos de Madera Torneada de Dzityá, A.C., encabezada por José Secundino Chi Chi y a la cual, según el listado de su página de Internet, también pertenece José Luis Pisté.

Otro artesano entrevistado, identificado como W. P. se dice miembro de la cooperativa pero también se ostenta como integrante de otra asociación más: la Sociedad de Artesanos de Cantera y Madera de Dzityá. Éste asegura que “no todos los que han pasado por el gobierno nos han ayudado. La cooperativa ya tiene su tiempo también, tiene como unos 12 años que estamos todos juntos. Somos como 12, éramos más pero algunos se salieron, siguen en el oficio pero no les gusta estar en una agrupación, las reglas”.

Este entrevistado, quien dice ser el más antiguo artesano en vida de Dzityá, considera que han avanzado “gracias a los apoyos pero también gracias a la cooperativa, porque ésta fue la que pidió la feria hace 16 años”.

Por su parte, José Luis Pisté Chi, afirma que “la cooperativa no está en funcionamiento, porque está en proceso su registro” y respecto a los apoyos municipales, refiere que estos no son suficientes.

Te puede interesar:   Un festejo de todos los colores

“En 16 años que lleva la Feria de Tunich nos hace falta un poco más de impulso para tomar un nivel estable, porque los gobiernos municipales solo duran tres años: en el primero realizan los proyectos y gestionan los recursos; en el segundo, invierten y en el tercero, ya no hay nada, por lo que prácticamente es solo un año en el que se invierte”.

FALTA DE PROYECCIÓN
El artesano independiente asegura que en Dzityá no se hacen envíos al extranjero, porque tienen muchos problemas con aduanas para poder sacar un producto, se necesitan muchos permisos. Algunos norteamericanos lo han intentado pero les ponen muchas trabas.

“Hubo una época cuando estaba el gobernador Víctor Cervera Pacheco que se dio mucho apoyo, la primera cooperativa que se integró estaba a la entrada de Dzityá y abarcaba tanto a artesanos de la madera como de la piedra cuando se tuvo esos envíos, pero siempre ha sido a la zona caribeña en países como Puerto Rico o Ecuador”.

Después se ha intentado darle proyección internacional pero las mismas dependencias de gobierno como la Secretaría de Marina y Recursos Naturales (Semarnat) y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) “ponen las piedras en el camino con los permisos, los cuales implican gastos, además de trámites burocráticos y requisitos”, afirma.

Y es que en el caso de los madereros, trabajan con un recurso no renovable y ya no se están dando tantos permisos como antes.
El organizador de la Feria Tunich, también reconoció que les es muy difícil proyectar su arte a nivel internacional, porque se requieren permisos y certificaciones, “se tiene que comprobar que la madera trabajada es de procedencia lícita, adquirida en negocios donde tengan todos los permisos en regla y comprarla por años allí; es decir, que para obtener una certificación nos lleva años”.

RUMBO A LA INDUSTRIALIZACIÓN
El artesano independiente comenta que la competencia ya es muy fuerte y se está perdiendo realmente lo que es la artesanía, porque otros ya van imponiendo máquinas y ya casi no se hace 100 por ciento a mano”, ya se empieza a industrializar, revela.

“Antes se usaba un torno de hilo de soga de henequén, así se daba giro a la madera pero ahora ya se utiliza con motores, entonces ya se está perdiendo lo que es la artesanía”, afirma el artesano.

EL PAPEL DE LAS MUJERES
En Dzityá, prácticamente todos los artesanos son hombres, pues tanto para trabajar la piedra como la madera se requiere mucha fuerza física. Por eso, mujeres como una entrevistada que pidió omitir su nombre, se dedican a las cuestiones administrativas del negocio y a vender las piezas.

“Tenemos un taller que está casi a las afueras del poblado y una tienda que está a la entrada del pueblo”, afirma la hermana de cinco varones, todos ellos artesanos.

“Todos ellos trabajan la piedra, por lo que aprendí a conocer el oficio, como las características de las distintas piedras y cómo se trabaja, aunque por lo riesgoso y la fuerza física que se necesita, yo no lo ejerzo. Sí hay algunas mujeres que trabajan la piedra pero lo hacen solo como cortadoras, con maquinaria, porque los hombres manejan las máquinas manuales que son pesadas y peligrosas”, detalló.

Compartir