Desde un portaaviones, Estados Unidos bombardeó una base militar en Siria como represalia al uso de armas químicas por parte del gobierno de Bashar Al-Asad.

Por Pepe Sedano
Informativo Turquesa

A menos de tres meses de que Donald Trump asumiera la presidencia del país más poderoso del mundo, éste comienza a mostrar lo que todo el mundo temía: su gusto por la guerra y por ser el protagonista del acontecer mundial, aunque no siempre de la mejor manera.
El bombardeo realizado por parte de Estados Unidos sobre la base aérea siria de Shayrat la semana pasada puede suponer un antes y un después en el devenir no solo del conflicto en la región, sino en el equilibro de la geopolítica mundial.
El mandatario estadounidense reaccionó con firmeza al ataque químico perpetrado en Idlib, Siria, en el que fallecieron 89 civiles por el uso de gas sarín por parte, de acuerdo con todos los indicios, del ejército de Bashar Al Assad. Al menos 59 misiles Tomahawk fueron lanzados desde el Mediterráneo sobre el estratégico complejo sirio, lo que como era de esperarse desencadenó duras críticas en Rusia e Irán, históricos aliados del gobierno de Al Assad.

El presidente sirio Bashar Al-Asad, la manzana de la discordia entre los presidentes Trump y Putin.

Con la ofensiva de esa noche, el presidente Trump abrió una nueva fase de la guerra siria que ya lleva siete años. La Casa Blanca mandó un mensaje claro al mundo: no va a permitir que se cometan atrocidades como la de Idlib y de que ya es hora de entrar en serio en la guerra contra el Estado Islámico, sin que con ello se respalde a una brutal dictadura como la de Al Assad.
Ahora solo falta ver si el ataque contra Shayrat es un hecho aislado a modo de represalia por lo acontecido en Idlib con el que Trump quiere mostrar fuerza militar por primera vez desde que ocupa el Despacho Oval, o por el contrario, es el inicio de una campaña que se alargará en el tiempo.
Con Barack Obama al frente de la Casa Blanca, Estados Unidos solo se había limitado a ataques aéreos contra posiciones yihadistas y respaldo en materia de Inteligencia a los insurgentes de la oposición. Trump ha ido más allá y ha puesto en el punto de mira directamente a Al Assad, pero el Kremlin no lo ve igual.
La guerra en Siria, que ha dejado miles de muertos, ya va por su séptimo año y aún no hay visos de una pronta solución.

A pesar de la hasta ahora buena sintonía demostrada por Washington y Moscú desde que Trump se hiciera cargo de la presidencia de la primera potencia mundial el pasado mes de enero, el gobierno ruso no ha tardado en condenar la acción contra Shayrat y ha suspendido toda colaboración militar entre ambos países.

Confirma ataque químico

Las imágenes de las víctimas del ataque químico, muchas de ellas menores de edad, conmovieron al mundo.

Una semana después de los ataques con armas químicas en Siria, la Casa Blanca presentó pruebas “claras y consistentes” de que el régimen sirio de Bashar Al Assad cometió el ataque con gas sarín en Jan Sheijún (Idleb), en el que fallecieron más de 89 personas, incluidas decenas de niños.
Funcionarios del Consejo de Seguridad Nacional del presidente estadounidense, Donald Trump, aseguraron a la prensa que tienen “pruebas fisiológicas” de que el régimen sirio usó gas sarín contra la población en una zona de dominio rebelde.
Del mismo modo, las fuentes del Gobierno estadounidense argumentaron que, teniendo en cuenta la relación de décadas entre las fuerzas armadas sirias y rusas y que militares de ambos países operaban en la base aérea de Shayrat, es difícil entender cómo Moscú no tenía conocimiento previo del ataque.
Las fuentes de la Casa Blanca aseguraron que no hay pruebas que sostengan la versión siria y rusa de que las muertes por exposición a un químico neurotóxico se produjeron tras el bombardeo de una fábrica de armas químicas de un grupo yihadista.

El “Rusiagate”
Algunos analistas consideran que a Trump le preocupa más poner fin a los rumores de injerencias rusas en su política desmarcándose de la línea fijada por Putin que el futuro de Siria. Con ello, el presidente de Estados Unidos reforzaría su figura frente a una opinión pública estadounidense que cada día desde hace semanas amanece con un nuevo capítulo en lo que se ha venido en llamar el “Rusiagate”.

Advertencia de Norcorea
Corea del Norte condenó “enérgicamente” el bombardeo de Estados Unidos en Siria por considerarlo una “agresión absolutamente inaceptable” a un Estado soberano. Mediante un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores norcoreano, el gobierno de ese país no le sorprende que esta acción militar de la Unión Americana se haya interpretado como una advertencia hacia ellos y sostiene que se trata de una muestra más de que el país asiático se tiene que defender de agresiones imperialistas.