Don David Sarabia López, comisariado ejidal del poblado, llama a las autoridades a atender el problema del agua.

Debido a la contaminación de su principal fuente del vital líquido, los habitantes de esta pequeña comunidad maya ya piensan en emigrar hacia otras tierras

Por Juan Ojeda
Informativo Turquesa

Plan de la Noria Poniente es la comunidad más alejada a la cabecera municipal.

Difícil situación viven unas 80 familias que han sido defraudadas en diversas formas por las autoridades en turno, por lo que no descartan emigrar debido a, entre otras cosas, la carencia de agua para el consumo humano, pues una pequeña laguna donde acostumbraban adquirirla, hervirla y luego ingerirla, hoy presenta un avanzado grado de contaminación y, lo peor, a diario disminuye su nivel.

Así es como tratan de limpiar un poco el agua de las impurezas que tiene.

Se trata de la comunidad maya Plan de la Noria Poniente, ubicada en el municipio de José María Morelos en el centro geográfico del estado, donde esta agravante ha sido tema de preocupación entre la gente maya de esta localidad que ahora clama el apoyo del Gobierno Federal o del Estado para aterrizarles un proyecto consistente en una planta purificadora de agua, pues de no ser así, en menos de siete meses, las primeras familias optarán por abandonar el poblado y buscar nuevos horizontes donde sí lleguen los principales servicios, como productos perecederos y agua purificada.

Por lo pronto no hay de otra más que hervirla para que pueda ser apta para el consumo humano.

El periódico digital Informativo Turquesa llegó hasta esta comunidad, distante 100 kilómetros de la cabecera municipal; allí se observa que las mujeres desde sus hogares trabajan, los hombres en sus milpas y algunos jóvenes pasean en sus bicicletas y se acercan a la laguna, contemplando y a la vez lamentando la contaminación del vital líquido, antes transparente y hoy color café.

SE AGOTÓ EL ‘PARAÍSO’
Doña Guadalupe López Sánchez llegó a los 11 años de edad a esta comunidad. Era el año de 1975 cuando con sus padres empezó a frecuentar esta laguna donde recogían el agua y la consumían sin ningún temor, pues no había tanta necesidad de hervirla y esperar a que liberara tanta inmundicia; diez años atrás, el problema se fue agudizando, sus hijos empezaron con problemas de salud y los médicos les advirtieron que éstos se debían a la contaminación del agua que ingerían.
Cuando se presentó una epidemia gastrointestinal, la gente se reunió y le pidió al entonces alcalde Juan Parra López el apoyo para una planta purificadora; éste hace dos años lo prometió, pero jamás les cumplió. Hoy los pobladores se ven obligados a consumirla y en algunos casos, quienes tienen el capital económico para salir a otros poblados o comprar agua purificada, lo hacen, pero a la semana solo les alcanza para dos o tres botellones, ya que cada uno se cotiza en más de 30 pesos.
Don David Sarabia López, quien es el comisariado ejidal del poblado, señala que su principal temor es que la fuente de vida, como la hizo llamar, pueda presentar el mismo acontecimiento de hace aproximadamente 35 años, que bajó su nivel por completo a tal grado que hasta los caimanes fenecieron a la orilla de la laguna.

CONANP, INDIFERENTE
Abundó que entre 15 y 20 familias llegan a diario a la laguna, misma que tiene un kilómetro de largo por 400 metros de ancho y forma parte de las 40 hectáreas que la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) ha incluido en su catálogo, pero que nunca se atiende.
En la vivienda de don David, su esposa Ofelia Cervantes Mata también ayuda en la purificación del agua, la cual demora en la candela poco más de 30 minutos, hasta expulsar aproximadamente media pulgada de mugre, producto de la contaminación de la laguna.
Con una sonrisa en el rostro, la humilde mujer expresó que no les queda más remedio que hacer a diario la “operación limpieza” porque en su hogar, donde viven cinco personas, se consumen hasta 15 litros del vital líquido.

Decenas de niños se ven expuestos diariamente a contraer alguna enfermedad gastrointestinal debido al agua contaminada.

Las nuevas generaciones han adoptado la misma cultura de sus padres, saben de antemano que no hay recurso suficiente para salir a otros poblados y comprar un botellón de agua purificada; el menor Manuel Enrique Blanco Chi es un claro ejemplo, porque siempre ha dependido del agua de la laguna para el consumo, pero a raíz de la baja en el nivel y la contaminación, se suma a la petición de una planta purificadora, en donde sus padres, a bajo costo, podrán rellenar el vital líquido y no correr riesgos de enfermedades.

Doble Riesgo
En el peor de los casos, las familias se someten al riesgo porque además de la escasez de agua purificada, no cuentan con un médico que los pudiera atender en caso de padecer enfermedades, por lo que la gente se ve obligada en pagar fletes de 800 pesos para llegar hasta la cabecera, aunado a la consulta y los medicamentos que adquieran.

A migrar
La comunidad de Plan de la Noria Poniente literalmente se encuentra en riesgo de desaparecer si la gente opta por migrar al carecer de elementales servicios; la única solución sería que el Gobierno Federal aterrice un proyecto consistente en una planta purificadora a la brevedad posible; esto, sin duda, permitiría que las familias vuelvan a la normalidad.

80 familias viven en la pequeña comunidad maya

“Hace aproximadamente 35 años se secó, y las mismas características tiene ahorita; si esta sequía sigue hasta mayo, muchas familias vamos a emigrar”.
David Sarabia López
Comisariado ejidal

“Ahorita ya no sirve el agua de la laguna pero tenemos que utilizarla porque no alcanza para el agua purificada, es muy cara y hay que salir por ella”.
Guadalupe López Sánchez
Habitante del lugar

Reviran al comisariado: ¡sí se les dota del vital líquido y gratis!

Por Joana Maldonado
Informativo Turquesa

Plan de la Noria Poniente, una localidad del municipio de José María Morelos de no más de 250 habitantes, cuenta con agua potable a través de un pozo de bombeo que fue colocado por la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado (CAPA).
Aunque el comisariado ejidal de dicha comunidad, David Sarabia López, declaró que el nivel de la laguna de la que supuestamente dependen para suministrar a las casi 80 viviendas de esta comunidad está disminuyendo y además presenta contaminación, la CAPA, según informó el gerente en José María Morelos, Carlos Miguel Pérez Díaz, coadyuva con el mantenimiento del pozo de bombeo, servicio por el que no se cobra a los usuarios.
Según explicó, en este lugar el agua es extraída del pozo de bombeo que se encuentra a la entrada de la comunidad de José María Morelos, a una profundidad de 60 metros, se clora con hipoclorito de sodio al 13 por ciento y se distribuye a través de un bombeo.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (Inegi), de las 73 viviendas que registra en el último censo, el 75.41 por ciento cuentan con agua entubada y el 68.85 por ciento tiene excusado o sanitario.
El diputado local José Esquivel, representante del Distrito XII, confirmó que esta comunidad cuenta con un pozo que es bombeado por un motor que otorgó la CAPA y a la cual también se da mantenimiento, siendo esta una comunidad autosuficiente; del mismo modo, aclaró que el líquido no es sacado de la laguna.

 

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