Por Alberto Barrios
Informativo Turquesa

Con un apabullante currículo, el “zar” del turismo en Quintana Roo, Darío Flota Ocampo, más que demostrar sus probadas capacidades, tendrá que sortear las pantanosas aguas de la perfidia política y el “fuego amigo” emanado desde las entrañas de la comunidad empresarial de la Zona Norte de Quintana Roo.
Al asumir su nueva posición, Darío Flota viene respaldado por el éxito que las estadísticas le confieren a la Zona Centro del estado de Quintana Roo, donde se desenvolvió, en intervalos, durante 10 años como director del Fideicomiso de Promoción Turística de la Riviera Maya: en ese mismo lapso de años, con frentes de Mar Caribe, a lo largo de la denominada Riviera Maya, protegidos de la vista pública por paredes de selvas y guardias privados que impiden el acceso a las playas del Caribe mexicano, decenas de fortalezas turísticas fueron diseñadas y construidas por inversionistas españoles y comercializadas exitosamente bajo el Todo Incluido, un criticado concepto que si bien responde a la demanda internacional, concentra la generación de riqueza.

Las estadísticas son contundentes: hasta 2016, Cancún contaba con 32 mil 750 habitaciones en tanto que la Riviera Maya registraba 46 mil 470 habitaciones, una diferencia de 12 mil 860 cuartos, que se ampliará con la construcción de diversos proyectos hoteleros.
Estas estadísticas, sumadas a su experiencia, respaldan el arribo al Consejo de Promoción Turística de Quintana Roo de uno de los funcionarios con más sólidos conocimientos en materia turística en el país y, sin duda, el que ha construido desde la entidad una extensa red de relaciones comerciales y promocionales, fuera y dentro de México.
Es conocida su cercanía con los empresarios españoles representados en la Riviera Maya por el sempiterno Jean Agarrista Marfin, un francés nacionalizado español, presidente casi perpetuo de la Asociación de Hoteles de la Riviera Maya, con quien Darío también comparte pasión por el jazz. Ambos, junto con Martin Ruiz Cuevas, crearon el Festival de Jazz de la Riviera Maya, en donde cada año suelen ser parte del espectáculo, Agarrista en el sax y Darío en la guitarra, representando una mancuerna de éxito profesional.
Para arribar al puesto de director del Consejo de Promoción Turística de Quintana Roo, el único escollo visible que Darío Flota debió superar fue la demanda por malversación de fondos que interpuso ante la Procuraduría General de la República (PGR) la periodista Fabiola Cortés, de la organización civil “Somos Tus Ojos”, una acusación retomada por empresarios ansiosos de controlar tan estratégica posición y que fue amplificada por medios afines al actual gobierno como parte de una estrategia a tres bandas, azuzada desde oficinas gubernamentales para impedir su arribo.

NADA NUEVO BAJO EL SOL
Pero el “zar” ya conoce de estas experiencias. Hace 10 años, en épocas del gobernador Félix González Canto, la secretaria de Turismo, Gabriela Rodríguez, pidió, y le fue concedida, la cabeza del entonces director del Fideicomiso de Promoción Turística, porque el hombre “sabía demasiado”.
Darío se retiró, se refugió momentáneamente en la Asociación de Campos de Golf y después en la Dirección del Instituto de Investigaciones Turísticas de la Universidad La Salle, posición que mantuvo cuando regresó a dirigir nuevamente el Fideicomiso durante el sexenio “borgista”.
Fue esta relación con los gobiernos de Félix González Canto y de Roberto Borge los argumentos esgrimidos por el dirigente de los hoteleros de Cancún, Carlos Gosselin Maurel, para expresar su desacuerdo con la pretensión de nombrar a Darío Flota como el “zar” del turismo en Quintana Roo; Abelardo Vara Rivera, expresidente de los hoteleros de Cancún, suegro del diputado federal, José Luis Toledo Medina, fue más contundente: “Esto es inaceptable, automáticamente (Darío Flota) debe de quedar fuera de esa posible función o cualquiera otra de gobierno, debe de dedicarse ya a sus negocios particulares”, expresó el conocido empresario cancunense.
Ante un escenario tan tirante, pese a los anuncios que establecían que a principios del 2017 se conocería estructura y funcionamiento del nuevo Consejo de Promoción Turística de Quintana Roo, la decisión se pospuso durante meses, hasta que la semana pasada la titular de Turismo, Marisol Vanegas Pérez, ratificó el nombre de Darío Flota Ocampo como el próximo director del nuevo organismo.
Pero para evitar diferendos públicos, se decidió que en lugar de someter los cambios al Congreso, la constitución de la megaoficina de promoción estatal será definida por medio de un decreto ejecutivo del gobernador, una acción idéntica a la que aplicó el exgobernador Roberto Borge Angulo, quien desapareció vía decreto los fideicomisos de Isla Mujeres y Cozumel, los fusionó a la Oficina de Visitantes y Convenciones (OVC) Cancún Puerto Morelos, Riviera Maya y excluyó a los representantes empresariales de los consejos técnicos.
Además, la anunciada fusión de las oficinas de promoción turística mantiene las interrogantes. Hasta la semana pasada ningún dirigente de las asociaciones de hoteles –que por ley son órganos de consulta de los gobiernos- conocía el formato, la estructura, funciones, responsabilidades y, lo más importante, el uso y destino de los recursos recaudados del impuesto del tres por ciento del Hospedaje.
Lo que sí se sabe, es que el decreto del Ejecutivo establecerá porcentajes para promoción y obra pública, cuando la propuesta empresarial es que el 100 por ciento del recurso se destine a la promoción.
“Nos van a entregar hechos consumados, no consensuados”, comentó un empresario hotelero. “Ni siquiera sabemos cuántos representantes de la iniciativa privada tendrán los comités técnicos y si tendremos voz y voto. Si no es así, no tiene ni caso asistir a esas juntas en donde todo lo decidirán los funcionarios del Gobierno del Estado, igual que en las anteriores administraciones”, puntualizó.

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