El barco “Zacnité”, pionero de la ruta comercial de pasajeros entre Cozumel y Playa del Carmen. Aquí en el muelle de madera de Playa del Carmen, en 1969. Foto archivo Raymundo Tineo Celaya.

Por Francisco Verdayes Ortiz
Informativo Turquesa

– SÉPTIMA DE NUEVE PARTES –
Para 1969, Quintana Roo empieza a tomar forma de potencia turística gracias a los aciertos tanto del Gobierno Federal como del Gobierno Territorial, incluso de los esfuerzos de la iniciativa privada. Por eso, puede asegurarse que el Quintana Roo de hoy no es obra de un solo hombre ni de un solo programa, sino de varios gobernantes y de varios empresarios con vocación turística.
Aquí hemos mencionado en anteriores entregas a gente como Pablo Bush Romero, José de Jesús Lima Gutiérrez, Ausencio Magaña Rodríguez, Nassim Joaquín Ibarra, Fernando Barbachano Gómez Rul, y Gastón Cantarell, todos ya fallecidos, entre mucho otros, que avizoraron con mucho tiempo de anticipación el potencial turístico de nuestra entidad. Unos a favor de Akumal, otros a favor de Cozumel y otros más apostándole a Isla Mujeres.
A este selecto grupo de visionarios tenemos que agregar el nombre del empresario yucateco José Trinidad Molina Castellanos, quien precisamente en 1969 empezó a escribir la historia de los grandes trasatlánticos en la Península: Los cruceros, que finalmente no fondearon en Tulum, como lo contempló en 1964 el proyecto del presidente López Mateos, sino en Cozumel.
Además “Trino” Molina (como se le conocía), primero con la agencia turística Aviomar y luego con Cruceros Marítimos del Caribe, fue pionero de la ruta comercial entre Playa del Carmen y Cozumel. Sus barcos “Zacnité” e “Itzam” marcaron una época, y por si fuera poco se convirtió en el primer gran hotelero de Playa del Carmen gracias a “El Molcas” (acrónimo de Molina Castellanos), construido sobre la arena del antiguo cementerio playense.

El empresario yucateco “Trino” Molina.

Sería interminable enumerar la lista de los hombres y mujeres que promocionaron el turismo en Quintana Roo, antes del nacimiento de Cancún, pero entre ellos no pueden faltar los empresarios Héctor Bojórquez y Raúl Montalvo, de los Viajes Bojórquez y Viajes Montalvo, respectivamente. Especializados, ambos, en excursiones tanto para Cozumel como para Isla Mujeres.
Don Rubén Encalada Alonzo, pionero de la ciudad de Cancún, recuerda las excursiones que organizaba Héctor Bojórquez para pescar en la laguna Nichupté. Esto no tendría ningún mérito, nada de especial, de no ser porque dichos viajes se realizaban en el año de 1957, es decir, 13 años antes de que la palabra Cancún fuera sinónimo de proyecto turístico.

EL AÑO CRUCIAL
1969 es realmente un año crucial para lo que vendría. Para ese año ya existe una excelente carretera que comunica al norte de Quintana Roo (Puerto Juárez) con Valladolid y Mérida, una carretera iniciada en 1954 en los tiempos de Adolfo Ruiz Cortines, originalmente sin ninguna vocación turística, pero que lo fue siendo cada vez más y más.

Vista aérea de Cancún a principios de los años 70.

Además, en ese mismo año ocurren notables avances en materia de infraestructura:
1).- Puerto Juárez cambia sus muelles de madera por un muelle de concreto, lo mismo ocurre en Puerto Morelos.
2).- Se está terminando el anexo de carretera de Puerto Juárez a Punta Sam. En tanto que la arteria de Puerto Juárez a Carrillo Puerto –según un informe del gobernador Javier Rojo Gómez– ya tiene construidos 62.6 kilómetros de los 226 que se pretenden cimentar. Para 1970, esta carretera ya se podía transitar pero era de terracería sin petrolizar, es decir, “blanca”. Javier Medina Riancho, representante de Aviomar, dice que quienes viajaban en ella llegaban “empanizados”.
3) Para finales de ese mismo año, Puerto Juárez, la llamada Colonia Puerto Juárez, e Isla Mujeres estrenan el sistema de agua potable. Todo un acontecimiento.
Los avances del 69 promovidos por el Gobierno Federal y Territorial indican que muy pronto llegaría el “boom” del desarrollo turístico, que en cualquier momento podía ocurrir en Tulum, Isla Mujeres o Cozumel, según la tendencia de los últimos años, pero justo en 1969 se da a conocer una noticia que modifica el esquema hasta entonces manejado: el surgimiento de Cancún, al menos en papel.

Te puede interesar:   Gente de Zona, en entrevista
Panorama de Cancún antes de ser el emporio turístico que es ahora. Archivo Alicia González Canseco.

CANCÚN EN LA RUTA
El Banco de México venía trabajando desde un par de años atrás un anteproyecto de desarrollo turístico que incluía la creación de cinco ciudades a partir de cero (Integralmente Planeadas), con la idea de aprovechar el turismo para mejorar las condiciones económicas de los habitantes de la región, en este caso de la Península yucateca.
El proyecto tuvo el visto bueno del presidente Gustavo Díaz Ordaz desde 1968, pero no es sino hasta 1969 cuando se empiezan a mover las piezas, cuando se selecciona la zona de Cancún para desarrollar el programa piloto de los Centros Integralmente Planeados (CIP), una vez creado, el 22 de mayo de 1969, el Fondo de Promoción de Infraestructura Turística (Infratur), que conformaron el Gobierno Federal y el Banco de México S.A., a manera de fideicomiso, para darle viabilidad económica del nuevo destino turístico.
El presidente Gustavo Díaz Ordaz comenta al gobernador quintanarroense Javier Rojo Gómez del nuevo proyecto y éste –caballero de 71 años de edad, sin ambiciones mezquinas, incluso enfermo de cáncer– se pone a las órdenes del Banco de México y de su representante legal en Cancún, el abogado Carlos José Náder Márquez, comisionado para negociar con los propietarios de los predios de Isla Cancún, lugar en donde se va a levantar el complejo turístico.
Para hacer el enlace con Náder, el gobernador Rojo Gómez designa a un hombre de su entera confianza: al ingeniero Enrique Gamboa Alonzo, delegado del Departamento de Asuntos Agrarios y Colonización (DAAC). Gamboa también es un hombre “tocado” por la enfermedad (una afectación cardiaca) de manera que lo une al gobernador Rojo Gómez no solo el “fantasma” de la muerte sino también el deseo de consolidar a Quintana Roo, de una vez por todas, como el gran desarrollo turístico.

Compartir