Amistad en juego

México no cede a chantajes del presidente estadounidense, Donald Trump; comienzan jaloneos por la futura relación bilateral

Por Ana Muñoz
Informativo Turquesa

México comienza a sentir los primeros estragos de la “era Trump” con la confirmación del presidente de Estados Unidos de construir el tan anunciado muro fronterizo, el cual se pagaría vía impuestos a las importaciones procedentes de nuestro país; por si fuera poco, previo a la negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), Canadá le dio la espalda a nuestra nación, dejando en segundo término “la amistad” por ver primero sus “propios intereses”.

La tensión entre México y Estados Unidos tuvo su punto más álgido el jueves pasado, cuando el presidente Enrique Peña Nieto canceló la reunión que sostendría este martes 31 con su homólogo Donald Trump, donde se abordarían temas como el estado actual y futuro de la relación bilateral en todos sus aspectos: seguridad, migración y comercio.

De inmediato, la Casa Blanca intentó amortiguar lo que era un golpe inédito en las relaciones públicas entre ambos países, el vocero Sean Spicer anunció que “se mantendrán abiertas las líneas de comunicación” entre ambos países y que “buscará una fecha para programar algo en el futuro”.

Poco más tarde, en un foro legislativo republicano en Filadelfia, Trump declaró que había acordado con el presidente de México cancelar la reunión programada y agregó que “a menos de que México vaya tratar a Estados Unidos de manera justa, con respeto, tal reunión sería infructuosa y prefiero ir en otra dirección”.

NO ESTÁN SOLOS
Pero la tensión también se vive dentro de Estados Unidos, tras las órdenes ejecutivas firmadas por Trump donde anuncia el recorte de “fondos a las ciudades santuario, porque protegen a los inmigrantes dentro de la legalidad”.

Sin embargo, esta disposición no serán acatadas por las autoridades de Nueva York y Los Ángeles, ciudades cuyas autoridades han declarado que “no deportarán a los neoyorquinos que cumplan las leyes, no separarán familias ni dejarán a niños sin sus padres”.

Trump plantea recortar los fondos federales a aquellas ciudades que protejan a los extranjeros en situación irregular, es decir, que vivan bajo una suerte de pacto tácito de no agresión. Entre esas llamadas ciudades santuario, una denominación no oficial, ocupa un lugar destacado Nueva York, cuyo Ayuntamiento aprobó la creación en 2014 de un carnet de identidad con el que los sin papeles podían usar recursos municipales e incluso abrir cuentas bancarias. Los Ángeles o San Francisco tiene instrumentos similares, y también Boston, Denver o Chicago son consideradas santuarios.

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