CDMX.- Ander Mirambell respira fútbol. El deportista catalán, que afronta en Pyeongchang sus terceros Juegos Olímpicos en la prueba de skeleton, fue jugador del Espanyol juvenil y ahora trabaja para la Liga de Fútbol Profesional (LFP).
Mirambell, que cumple 35 años el 17 de febrero, trabaja en la LFP en el proyecto Liga4sports, cuyo objetivo es crear iniciativas para que el deporte español pueda beneficiarse del dinero que ganan los clubes de fútbol.

“Mi trabajo es un proyecto en el que todos los clubes de la liga han decidido dar un uno por ciento y ese dinero se reparte para el deporte español. Para mí, el fútbol es el hermano mayor del deporte español. Poder estar ayudando es un lujo y ahí es donde yo tengo mi sueldo”, explica a la AFP el deportista, que participa el jueves y viernes en los Juegos Olímpicos.

El español, que busca entrar entre los 10 o 15 primeros en los Juegos en skeleton, tras terminar el 24 en Vancouver-2010 y en el 26 en Sochi-2014, afirma que ha tenido propuestas para trabajar como entrenador de skeleton en otros países e incluso le han ofrecido cambiarse de nacionalidad para representar a otro país en la prueba, pero está convencido de que su futuro está en el fútbol.

Seguir en la Liga

“He tenido ofertas para ser entrenador. Me han sondeado potencias para ver si estaba libre después de los Juegos, pero estoy trabajando en la liga, me apasiona el fútbol y es mi pasión frustrada”, explica.

“En este trabajo estoy viviendo el otro lado del fútbol, cómo se preparan. Y me gusta. Cuando deje el skeleton me veo más en la gestión deportiva y es eso lo que estoy haciendo. En la liga estoy muy contento, porque podemos ayudar al deporte español desde el fútbol. La gente habla mal del fútbol, afirmando que se lo come todo, pero en esta parte el fútbol es generoso y da la oportunidad a otros deportes”, señala.

Mirambell lleva siempre una bandera y un gorro del RCD Espanyol, su equipo del alma, en las competiciones, para sacarlo si logra una buena actuación.

“Haber pasado por dos deportes mágicos, como el fútbol, que es un deporte de equipo, y el atletismo, que es un deporte individual, donde competí en decatlón, me ha ayudado a conseguir lo que he conseguido”, señala.

Socio del Espanyol de Barcelona desde los tres años, jugador del equipo juvenil, especialista en 200 y 400 metros en atletismo, Mirambell es ante todo un deportista, siendo además licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte y tiene un Máster en gestión y dirección de instalaciones deportivas.

“De la época en que jugaba en el Espanyol me vienen a la cabeza dos momentazos. El primero es un entrenamiento, donde marcamos un gol tocando los once jugadores sin que cayese la pelota al suelo, y luego un partido amistoso que jugamos e hicimos todo el trayecto con el primer equipo”, afirma.

Decepción en el Espanyol

Al Espanyol llegó cuando un ojeador del equipo juvenil le dijo si quería probar. Tras un tiempo, el entrenador fue muy sincero con él. No tenía futuro y se pasó al atletismo.

Antes había estado en la categoría cadete del Manresa, un equipo de la periferia de Barcelona, y después del Espanyol pasó al Horta, de categoría regional.

Mirambell, que jugaba como lateral derecho, en un partido contra el Barcelona se enfrentó a Víctor Valdés.

“Me quedé solo con él y se la quise tirar por abajo, pensando que saltaría, pero no se movió del suelo y me la paró. Íbamos perdiendo por un gol y me ha quedado esa imagen grabada. Que le pude marcar un gol a Valdés”, explica.

Mirambell vive el fútbol de una manera especial, aunque tendrá que aparcar su pasión estos días para intentar quedar en el Top 15 o el Top 10 en Pyeongchang.

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