Por Jesús Vázquez
Informativo Turquesa

A pesar de que los ambientalistas aseguran que la Zona Hotelera de Cancún se encuentra saturada y al borde del colapso en cuanto al suministro de agua potable, el destino turístico de playa más importante de México y América Latina ve amenazada sus dunas costeras al estarse cocinando la construcción de por lo menos tres nuevos hoteles, más dos que se encuentran detenidos.

El primero de ellos es el hotel Gran Solaris, y otros dos de 800 y 476 habitaciones, cada uno a cargo de las firmas Círculo Creativo Villahermosa y El Arca Inmobiliaria, respectivamente, en los kilómetros 11.5 y 4.5 del bulevar Kukulcán.

El que podría generar un conflicto similar al que hoy se está viviendo en “Playa Delfines” es el hotel que se ubica en el kilómetro 4.5 de la Zona Hotelera, contiguo a la recién acondicionada para uso público “Playa Langosta”.

Los efectos negativos de construir sobre la duna costera están obligando a los promotores de estos nuevos proyectos a plantear desde antes de construir el hotel un proyecto de contención del oleaje para evitar a futuro la pérdida de playa.

Es por eso que este proyecto viene acompañado de obras complementarias para la protección de su arena, para las cuales ingresaron la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), el pasado 7 de julio de este año.

Consta de dos secciones bien definidas: la construcción de un hotel de lujo en un predio de cinco mil 769.61 metros cuadrados y la protección de la playa adyacente mediante la instalación de geotubos y el relleno de playa en la zona marina con el fin de recuperar la superficie perdida por eventos meteorológicos y actividades antropogénicas, según se lee en la MIA.

El hotel contará con un máximo de 20 pisos de altura. Con 138 metros de frente de playa, todas las habitaciones tendrán vista al mar, así como las zonas de lobby, restaurantes y bares.

Las obras en la playa implicarán el bombeo de seis mil metros cúbicos en un bombeo inicial, de esta forma la empresa promovente busca aumentar ensanchar su frente de playa con un relleno adicional de aproximadamente cuatro mil 83 metros cuadrados de arena, con un frente de 150 metros lineales, frente al predio del hotel.

Al igual que el hotel Gran Solaris a un costado de “Playa Delfines”, el de “Playa Langosta” supone la construcción de un edificio de 20 metros de altura que vendrá a transformar por completo la fisonomía del lugar.

La tramitación de la Manifestación de Impacto Ambiental para este hotel se ingresó el 7 de julio de este año, y el trámite se encuentra en análisis en la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental, al haberle solicitado a la empresa promovente datos adicionales para concluir la evaluación del proyecto.

OTRA MOLE DE CONCRETO

El otro gran proyecto que se viene sobre la duna costera es el del anteriormente llamado hotel Avalon Baccara, ahora MIA Cancún, el cual pasaría de 28 habitaciones a 800, según se lee en la Manifestación de Impacto Ambiental consultada por la Revista Digital Informativo Turquesa.

Este hotel perteneció al controvertido Grupo Kelly, famoso por el fraude a pensionados estadounidenses para construir lo que es hoy Puerto Cancún. En 2012, fue vendido ya bajo el nombre MIA Cancún.

“El proyecto consiste en la demolición del hotel actual como etapa preliminar y la construcción posterior de un nuevo desarrollo turístico con 800 habitaciones, lobby, restaurantes, estacionamiento, áreas internas con bodegas, cuartos de máquinas, escaleras, cubo de ascensor, pasillos, entre otros, con áreas verdes, alberca y una calle interna para acceso al hotel”, según la Manifestación de Impacto Ambiental.

El predio se encuentra localizado en el Kilómetro 11.5 del Boulevard Kukulcán, Manzana 52, Lote 16-06, Sección “A” Prolongación boulevard de la Zona Hotelera de Cancún.

La empresa promovente asegura que la construcción de este nuevo hotel “presenta un bajo impacto a la calidad paisajística del medio” y el terreno donde se pretende demoler el hotel actual, está prácticamente impactado desde hace más de 30 años, “lo cual de alguna manera favorece la construcción del nuevo hotel, en virtud de que sin proyecto vemos a una infraestructura en decadencia con serios problemas de estructura civil que pondrían en riesgo al personal de vigilancia que resguarda las actuales instalaciones, pero también el riesgo que podría provocar a los hoteles aledaños ante posibles derrumbes”.

La evaluación de este proyecto se encuentra detenida, debido a que los promoventes se abstuvieron de continuar con el trámite ante Semarnat, pero están en posibilidad de volverlos a iniciar en cualquier momento.

BENEFICIADOS POR SEMARNAT

En total, la Zona Hotelera de Cancún sumará en los próximos años casi tres mil nuevas habitaciones hoteleras y una inversión cercana a 500 millones de dólares.

Tan solo el hotel Hard Rock Riviera-Cancún que recientemente fue aprobado ambientalmente por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, tendrá mil 800 cuartos y supone una inversión de 225 millones de dólares, según lo adelantan los propios promoventes del proyecto en la Manifestación de Impacto Ambiental.

A ello se debe sumar el hotel Ushuaïa, la marca de mayor lujo de la cadena española Palladium, que también tiene ya la autorización ambiental federal para construir 700 nuevas habitaciones en el kilómetro 17.5 de la Zona Hotelera de Cancún, con una inversión anunciada de 200 millones de dólares.

Ello sin contar el hotel RIu-Riviera Cancún, que también se construye en la tercera sección de la Zona Hotelera, pero se encuentra detenido por un litigio interpuesto por suponer un daño ambiental en una de las zonas más frágiles ambientalmente hablando de ese lugar, además del Gran Solaris que ahora se encuentra en el ojo del huracán por la oposición en su contra.

Sandra Moguel, representante del Centro Mexicano de Derecho Ambiental, comentó en entrevista que gran parte de la responsabilidad no solo está en las autoridades municipales que modificaron los instrumentos de regulación urbana, sino en la propia Semarnat, que está autorizando miles de nuevas habitaciones para la Zona Hotelera de Cancún, la cual desde 2010 está saturada y al borde del colapso en cuanto al suministro de agua potable.

La activista ambiental de hecho es la que encabeza el recurso de impugnación en contra de la autorización de impacto ambiental otorgada al hotel Hard Rock Riviera Cancún, y también una de las promotoras de los recursos en contra del hotel RIU Riviera Cancún.

CUMPLIMIENTO DE LA LEY, VIGILADO

La diputada del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), Santy Montemayor Castillo, aclara que el proyecto ubicado en un lote colindante a “Playa Delfines”, es un área con uso de suelo hotelero; sin embargo, debe vigilarse que no se ponga en riesgo la anidación de tortugas.

Ante la polémica generada por la construcción del hotel Gran Solaris en la Zona Hotelera de Cancún, Montemayor Castillo sostuvo que como presidente de la Comisión de Medio Ambiente y Cambio Climático de la XV Legislatura del Congreso del Estado, se mantendrá vigilante de que se cumplan las leyes ambientales en el desarrollo de este proyecto.

“Sumándome a la preocupación de la población por el peligro de los nidos de tortugas en la zona colindante a ‘Playa Delfines’, estaré exhortando a los desarrolladores turísticos que cumplan las medidas ambientales establecidas en la Manifestación de Impacto Ambiental, para no poner en peligro dicha zona de anidación de tan importante especie”, destacó.

La legisladora del PVEM detalló que el predio de casi dos hectáreas donde se autorizó la edificación de dicho desarrollo turístico, no forma parte de los lotes que conforman “Playa Delfines” y que éste, además, se encuentra dentro de un área con uso de suelo hotelero, por lo que no tiene nada que ver con el proyecto denominado “La Herradura”, el cual no se autorizó y se revirtió la venta.

En cuanto al tema relacionado con el Programa de Desarrollo Urbano (PDU), Montemayor Castillo explicó que, del PDU 2005 al PDU 2014-2030 vigente a la fecha, efectivamente hay un incremento en la densidad permitida, la cual se aprobó en un acuerdo de Cabildo en 2005 y publicado en el Periódico Oficial del Gobierno del Estado.

“De 2002 a 2009, hubo más de 50 cambios de uso de suelo individuales en todo Cancún, los cuales, la mayoría, fueron publicados en el Periódico Oficial”, refiere la legisladora verdeecologista, y aclara: “El proceso de elaboración del PDU 2014-2030, cuando fui directora del Instituto Municipal de Planeación (Implan), órgano consultor del Ayuntamiento de Benito Juárez, se llevó con total apego a lo que establece la ley en la materia (Ley Estatal de Asentamientos Humanos)”.

En la parte de las consultas públicas, refiere la legisladora local, varias personas llevaban además de opiniones y propuestas, dichos cambios de uso de suelo (derechos adquiridos), los cuales eran revisados por la parte jurídica y en todo momento expuestos ante el Comité Municipal de Desarrollo Urbano y Vivienda, órgano que avala la versión final del PDU, para la posterior aprobación del Cabildo y los pasos que establece la ley antes mencionada.

Finalmente, Santy Montemayor puntualizó que lo que justifica el incremento de densidad del uso de suelo hotelero, el cual siempre ha tenido el predio donde se proyecta construir el Gran Solaris, es un acuerdo de Cabildo legalmente válido, incluido en el PDU vigente.

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