Rusia.- El presidente de Rusia, Vladimir Putin, ha condenado el lanzamiento de misiles de Corea del Norte como un acto “peligroso”, pero advirtió que no se debe “intimidar” a Pyongyang.
Al hablar en China, Putin pidió una solución pacífica a las continuas tensiones en la Península Coreana, según informó la agencia de noticias rusa Sputnik. “Quisiera confirmar que estamos categóricamente en contra de la expansión del club de Estados nucleares, incluso a través de la península coreana”, le aseguró Putin a periodistas. “Estamos en contra y lo consideramos contraproducente, perjudicial, peligroso”, dijo.
Pero en comentarios que parecían estar dirigidos a Estados Unidos, afirmó que “intimidar (a Corea del Norte) es inaceptable”.
Por su parte, los norcoreanos aseguraron que la prueba de misiles fue en respuesta a los peligros nucleares y las amenazas planteadas por EE.UU. y sus aliados. “Realizaremos pruebas de misiles intercontinentales en cualquier momento y en cualquier lugar, de acuerdo con las decisiones tomadas por nuestro liderazgo central”, dijo este lunes el embajador de Corea del Norte en China, Ji Jae-ryong en una rueda de prensa improvisada en la embajada del país en Beijing.

¿Hay territorio estadounidense en el rango de alcance?
Corea del Norte probó este domingo un misil Hwasong-12 que alcanzó una altitud de 2.111,5 kilómetros y voló 787 kilómetros, según la agencia estatal de noticias KCNA. Los analistas estimaron que su rango de 4.500 kilómetros pondría a su alcance el territorio estadounidense de Guam.
Una pequeña isla en el Pacífico, Guam es la sede de la base Andersen de la Fuerza Aérea, a través del cual esta rama militar alterna bombarderos pesados, entre ellos el B-1, el B-2 y el B-52.
La KCNA aseguró que la prueba mostró que Corea del Norte “tiene todos los medios poderosos para un ataque de represalia” si Washington llevara a cabo cualquier acción militar para detener su programa de armas nucleares.
Putin hizo los comentarios al margen de la cumbre “Un Cinturón, Una Ruta”, una reunión de 29 jefes de Estado convocada por el presidente de China, Xi Jinping, para impulsar su visión de la expansión global de China. El mandatario ruso instó a todas las partes a “encontrar soluciones pacíficas”.
La parcial defensa de Putin de Corea del Norte se dio después de que el secretario de prensa de la Casa Blanca, Sean Spicer, sugirió que la prueba de misiles podría provocar una respuesta más contundente del Kremlin.
En una declaración de la Casa Blanca publicada este domingo, Spicer afirmó: “Con un misil impactando tan cerca del territorio ruso (de hecho, más cerca de Rusia que de Japón), el presidente no puede imaginar que Rusia esté satisfecha”.
Estados Unidos y Rusia también ofrecieron estimaciones diferentes sobre dónde cayó el misil. Washington dijo que terminó su vuelo a sólo 96 kilómetros de la ciudad portuaria rusa de Vladivostok, mientras que el Ministerio de Defensa ruso aseveró que aterrizó a 500 kilómetros de su costa Pacífica.

Las relaciones

Si bien Rusia y Corea del Norte no tienen fuertes lazos comerciales, están construyendo lazos económicos. Los nuevos servicios de transbordadores están funcionando entre ambos países y Rusia ha dado el permiso para que unos 50.000 norcoreanos realicen el trabajo manual en proyectos en Rusia.
Rusia es uno de los pocos países que tiene relaciones diplomáticas con Corea del Norte. El padre de Kim Jong-un, Kim Jong-il, fue a Moscú en una visita de Estado durante su gobierno en el 2011, y Putin visitó Pyongyang en el año 2000.
“Si bien Rusia está preocupada por Corea del Norte y sus misiles, también ve a Corea del Norte como una oportunidad para ganar influencia con Occidente, Estados Unidos en particular”, aseguró Matthew Chance, corresponsal de CNN en Moscú.
“Rusia no quiere que Corea del Norte tenga armas nucleares, pero la respuesta de los funcionarios en Moscú ha sido mínima porque saben que Rusia no es uno de los objetivos de Pyongyang”, añadió.

Próxima reunión

El mes pasado, Rusia y China respaldaron una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas condenando un lanzamiento de misiles anterior, exigiendo que cesaran “inmediatamente” las acciones que violen las resoluciones.
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se reunirá este martes para debatir sobre la más reciente acción desafiante por parte de Pyongyang.
Desde que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se posesionó en enero, la retórica ha aumentado en ambos lados. Los altos funcionarios estadounidenses dejaron claro desde el principio que la política del gobierno de Barack Obama de “paciencia estratégica” en cuanto a Corea del Norte había fracasado.
El gobierno de Trump declaró en primera instancia que la espera había terminado, y prosiguió con el despliegue de una flota de ataque, liderada por el portaaviones USS Carl Vinson, a las aguas de la Península Coreana. Corea del Norte respondió con amenazas y acusaciones.
“Estados Unidos ha reconocido que la confrontación militar directa no funcionó muy bien la última vez, no tuvo el efecto que ellos habían deseado, así que dejarán que los futuros desarrollos se pongan en juego en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas”, afirmó Baker.

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