Por Francisco Verdayes Ortiz
Informativo Turquesa

La historia local registra un puente provisional de madera sobre el canal Nichupté construido para enlazar al macizo continental con la isla de Cancún.

Las fotografías muestran una rústica y pintoresca estructura levantada con troncos de chico zapote, por la constructora Consorcio Caribe, hacia a mediados de 1970. Se suponía que era una obra provisional pero éste tuvo una vida activa de casi dos años.

La tradición oral nos dice que después se montó otro similar sobre el canal Nizuc, y es común escuchar hablar de “los puentes de madera” así, en plural, como si se tratara de dos y, peor aún, como si hubieran coexistido.

El ingeniero Rafael Jesús Lara Lara, pionero de Cancún, cuya función por aquel entonces era precisamente la supervisión de las obras preliminares, aclara esta confusión y dice que nunca fueron dos puentes sino de uno solo, con la particularidad de que éste se cambió de domicilio. Esto significa que el que fue construido en 1970 sobre el canal Nichupté, cuatro años después fue desmontado y armado pero ahora sobre el canal Nizuc.

PRIORITARIO
Rafael Lara llegó a Cancún en junio de 1970, trabajando para el Fondo de Promoción e Infraestructura Turística (Infratur, hoy Fonatur), y asegura que una de las primeras obras realizadas fue una brecha que venía bordeando la playa desde Puerto Juárez hasta encontrarse con el canal Nichupté.

“En ese inter –dice Lara– entre que se terminaba la brecha y se hacía el puente, se tenía una chalana de la Secretaría de Marina que se encargada de pasar la maquinaria pesada para trabajar en lo que hoy es la Zona Hotelera, y aunque después se hizo el puente provisional, la chalana continuó pasando lo más pesado”.

A mediados de 1972, se empieza a construir el puente definitivo, el de concreto, que habrá de terminarse a principios de 1973; sin embargo, aunque el de madera ya no era funcional, se mantuvo ahí, cerca del moderno, ambos realizados por Consorcio Caribe.

Rafael Lara explica que la estructura provisional estaba más cerca de la playa y si antes no se desarmó fue porque no estorbaba. A todo esto el pintoresco puente permitía el acceso de embarcaciones pequeñas como las lanchas tiburoneras, entre las cuales se encontraba “Ixchel”, propiedad de Infratur, pero ninguna con mástil.

EL PRESTIGIO DEL CLUB MED
Ingeniero, ¿en qué momento se decide que hay pasarlo a Nizuc?
Esto tiene que ver con la construcción del Club Mediterranee en Punta Nizuc, en 1974… El licenciado Antonio Enríquez Savignac (director general de Infratur) tenía la fijación por el Med, tenía que estar en Cancún, me supongo porque estaba de moda en Europa y eso le daba prestigio a Cancún.

Yo recuerdo que el licenciado Enríquez vino acompañando a los ejecutivos del Mediterranee, al menos tres veces, y con tan mala suerte que cuando venían el tiempo estaba de la patada, lloviendo y con viento.

Cuando se instaló el Med en Punta Nizuc, la orden fue apoyarlos en todo. Se desarmó el puente de madera del canal Nichupté y se armó el de Nizuc.

El abasto de agua potable para la Zona Hotelera se traía desde un sistema de 25 pozos construidos cerca de Leona Vicario. El agua, sin embargo, llegaba hasta el hotel Cancún Caribe, pues ahí terminaba la etapa, pero con la llegada del Med se tuvo que tender una línea de tubería de extrupak, que no es plástico ni fierro sino hule, actualmente es muy común pero en ese tiempo era avanzado. El extrupak no requiere zanjas y no tiene que ser recto, por su flexibilidad iba pasando por todos lados, por entre las palmeras. Aprovechamos para darle agua a la casa de visitas que antes era abastecida por pipas.

DIFERENTES CARGOS, MISMA FUNCIÓN
Rafael Lara llegó a Cancún el 22 de junio de 1970, trabajando para Infratur con el título de encargado provisional de las obras preliminares. “O sea, no era nada” –dice sonriendo. Posteriormente, fue nombrado residente general del proyecto Cancún, y a la conversión de Infratur en Fonatur (1974) fue designado jefe de Ingeniería. Con el cambio de Gobierno Federal en 1976, el ingeniero Lara fue enviado a Baja California pero no aceptó, renunció y decidió crear su propia constructora.

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