Por Alma Conde
Informativo Turquesa

Hace algunos días platicaba de Lili, una peculiar ama de casa que de ser profesionista, se dedicó por completo a sus hijos en cuanto nacieron. Su cambio radical sorprendió a sus más allegados amigos y familiares.

Y no es para menos: de ser una triunfadora en los Tiempos Compartidos, se alejó por completo de ciertos “lujos” que le daban las comisiones por sus ventas y se dedicó a criar a sus hijos en un ambiente más natural, modesto y sencillo…

Para empezar, Lili decidió traer a sus crías al mundo en su casa, con una doula. Una doula es el equivalente a una partera en los tiempos de mis abuelos… ah! Pero ese es un tema para otro artículo. Hoy les quiero compartir lo que pasó después, cuando ellos ya fueron lo suficientemente grandes para entrar a la escuela.

La madre promedio empieza a buscar kínder desde que el niño tiene 2 años –si es que quiere ingresarlo al cumplir los 3-. He de confesar que muchas mamás aún a esa edad vemos muy chiquitos a nuestros críos y a veces decidimos meterlos al kínder hasta que cumplen 4 o 5 años… en fin, que honestamente nunca supe si Lili buscó esa opción, pues como les platiqué en el artículo anterior, la dejé de ver por mucho tiempo.

Quizá sí fue una opción pero ella viniendo de unas costumbres muy diferentes, pues toda su niñez y adolescencia la pasó en Canadá, tenía un comparativo inevitable que la obligaron a buscar otras opciones, así que optó por el “homeschool”.

El “homeschool” no es otra cosa que la enseñanza en casa. Hay varios motivos por los que se llega a esta opción: ya sea por cuestiones religiosas, porque no hay una escuela cerca –si es que se vive en una zona rural de difícil acceso- o como en el caso de Lili, porque el sistema educativo tradicional en una escuela, ya sea privada o pública, no le funciona para sus expectativas.

Es un tanto curioso que de esta forma fuera como desde tiempos antiguos se enseñaba. Y no solamente en un núcleo familiar, sino que a veces se reunían varias familias, vecinos o amigos en un lugar preestablecido y ahí se les educaba. Posteriormente, fueron popularizándose las escuelas como hoy las conocemos.

Al parecer, estamos regresando a esas épocas, pues el auge del “homeschool” moderno fue tomando fuerza por ahí de los años 80, principalmente en los países del norte de América: Estados Unidos, Canadá y países europeos como España y Reino Unido. Aquí en México tiene menos –mucho menos- tiempo.

A DAR CLASES

Hay variantes del “homeschool”; ya sea que los padres sean quienes dan la enseñanza a sus hijos, también existe la modalidad basada en que los niños son autodidactas y otra es que existen pequeños grupos formados por especialistas que tienen grupos reducidos en sus hogares o en lugares más amplios en donde los niños toman sus clases de forma individual pero compartiendo una misma sala, ya sea que tengan 6 o 10 años.

Una de las características que tiene este método, es que el niño avanza a su ritmo. Claro, tiene metas a alcanzar pero quizá no tiene la angustia de ser “el último del salón”. También se ha visto que en la mayoría de los casos, los niños son más responsables, pues como lo mencioné anteriormente, se vuelven autodidactas, lo que también lleva a la ventaja de que ellos aprenden a resolver sus propios problemas (aunque el método constructivista de las escuelas tradicionales, también promueve esta búsqueda de respuestas de forma personal, por ejemplo).

Ha habido excelentes resultados en muchos estudiantes, pero como en todo, también hay alumnos que no pueden con este método y simplemente “renuncian”.

ÁMBITO SOCIAL

Una amiga en común entre Lili y yo, alguna vez me dijo: “¿Y cómo socializan estos niños?”. Bueno, hay otras maneras de socializar y es que una de las ventajas de este método, es que se tiene más tiempo de llevar a los niños a actividades extracurriculares, como eventos deportivos, sociales o de entretenimiento. Eso sí, siempre habrá niños introvertidos y extrovertidos que nada tiene que ver con el método educativo que estén llevando.

Otra de las grandes ventajas de este método, es que los padres están totalmente involucrados con la educación de sus hijos… claro, este compromiso tendría que ser de todos modos en cualquier método educativo que se esté llevando a cabo. A veces pienso que esta falta de compromiso de muchos padres de familia lleva a los jóvenes a ser apáticos con la escuela. He conocido a muchos estudiantes adolescentes que sus padres ni siquiera saben en qué grado van… lamentable, pero una realidad.

La pregunta de inicio en el tema: “Este método, ¿es para todos?”, me llegó a la mente, porque Lili no es la única persona que conozco que lleva este método. Hay otras dos familias que conozco y que una de ellas, definitivamente, lo abandonó por una razón: el tiempo.

Y es que quien quiera llevar a cabo este método, tiene que estar consciente que debe invertir muchísimo tiempo en llevarlo a cabo. Por ejemplo: tiene que capacitarse antes, para saber qué es lo que le va a enseñar a su hijo; además, tiene que hacerse de un espacio durante el día –si es que trabaja y al mismo tiempo educa a su hijo- para darle clases, convivir con él y llevarlo a sus actividades extracurriculares.

LA REALIDAD
Es bien sabido que en México, en muchos casos, ambos padres trabajan fuera de casa y la mayoría lo hace todo el día. Llegar a dar clases a sus hijos, solo de pensarlo, ya es agotador.

El “homeschool” es legal en muchos lugares. En el caso de México, los especialistas que se dedican a este método han hecho vínculos con universidades, incluso en el extranjero para la continuidad de los estudios, solo se tiene que hacer un examen que compruebe que se tiene los conocimientos adecuados ante la Secretaría de Educación Pública (SEP).

Bien queridos lectores, tomen sus propias conclusiones. Analicen las posibilidades, ventajas y desventajas de cualquier método que estén llevando sus hijos en este momento. De lo único que no podemos hacernos de la vista gorda, es que debemos involucrarnos siempre en la educación de nuestros hijos. Desde los primeros trazos hasta sus especialidades universitarias… finalmente, es la mejor herencia que les podemos dar.

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