Por Roberto Mex
Kantunilkín

Autoridades del vecino estado de Yucatán informaron que el incendio que inició en tierras quintanarroenses, por el municipio Lázaro Cárdenas, ya alcanzó la reserva de Ría Lagartos poniendo en riesgo la fauna local de especies en peligro de extinción.
El combate al fuego comenzó el pasado jueves y el viernes se sumó más personal de la Comisión Nacional Forestal (Conafor) de Yucatán y Quintana Roo, junto con integrantes de la agrupación Niños y Crías.
Personal de Conafor informó que el sábado recibieron el apoyo de un helicóptero modelo Bell Uh-1H, que trabajó hasta el martes porque se descompuso y en tanto hoy están a la esperan de la llegada de otra aeronave para terminar de inspeccionar las áreas que faltan.
Durante las labores han visto jaguares, tepezcuintles y lagartos en zonas pantanosas que de otra forma sólo es posible verlos desde el helicóptero, además vegetación como la palma de Tasiste, carrizal, tular, mangle y otras especies como el jabalí, jaibas, cascabeles y loros han sucumbido en el incendio de la reserva de la Biosfera de Ría Lagartos.
El siniestro, que comenzó desde el jueves 17, ha arrasado con más de mil hectáreas de la reserva yucateca, y a pesar que en su combate trabajan cerca de 100 personas, aún no se logran apagar todos los troncos encendidos, ante lo que existe el riesgo de que el fuego se reavive.
Instancias como la Comisión Nacional de Áreas Protegidas (Conanp), Conafor y la Organización de Niños y Crías colaboran en las brigadas que se turnan en la mañana y tarde para combatir y evitar mayores peligro para los animales.
Los brigadistas, que comienzan a trabajar desde las seis de la mañana, parten con vehículos de carga de la base que tienen en El Cuyo y recorren el camino que lleva a los poblados de Sacbó y Nuevo Tekal.
Para llegar al lugar del incendio los brigadistas caminan unos dos kilómetros en zonas pedregosas y pantanosas, y en brechas que ellos mismos han abierto.
Personal de Conafor dice que el incendio está bajo control y lo único que falta es apagar los troncos, que son un peligro porque se podría avivar el fuego donde el huano está seco.
“En unos tres días terminaríamos el trabajo, falta recorrer unos cuatro kilómetros” dijo personal de la Conafor y en tanto brigadistas de la Conanp indicaron que ejidatarios que deberían ayudar no lo hacen porque quieren un pago a cambio.

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