Por Juan Ojeda
Informativo Turquesa

JOSÉ MARÍA MORELOS.- Mito o extraordinaria realidad, esa es una incógnita que rodea a los “Aluxes”, pequeños duendecillos que según las leyendas mayas cobran vida para cuidar las pertenencias de sus amos.

Para algunos, esto no pasa a ser más que una tradición oral transmitida de generación en generación, pero hay personas que aseguran haberse encontrado con estos seres extraordinarios.

Tal es el caso de Alfredo González, un morelense que afirma haber vivido la presencia de estos “aluxitos” que desde entonces, le han cuidado parte de sus pertenencias.

“A mí sí me consta, por la experiencia que tuve personalmente, pues creo que sí existen, no en muchos lados ahorita, por la comunicación que hay, por la carreteras pero hay donde se mantienen ocultos”, expresó.

Alfredo González vivió en carne propia la experiencia de encontrarse de frente con un par de “aluxes” en algún paraje de la antigua densa selva quintanarroense.

“Iba en la carretera, eran como las tres de la mañana, y veo que estaba húmedo el piso, pensé no cargar hasta que amanezca, pero no había entrado el sueño, por lo que como a los cinco minutos que me estacioné, vi que salieron dos niños del monte”, aseguró.

Una experiencia así, paraliza al más templado y eso fue lo que le ocurrió al chofer. “Se acercaron junto al estribo, el que venía atrás alzó el otro, lo subió en el estribo y comenzó a golpear el cristal donde está mi cara, lo estoy viendo, pero estoy paralizado, quise moverme para hablar a mi compañero que estaba sentado al lado de mí y no pude”, explicó.

Sin embargo, estos pequeños seres, no son agresivos, únicamente protegen la propiedad de sus amos y a las criaturas del monte, así lo explicó don Alfredo Rodríguez Castillo un veterano campesino que ha preservado de estos “aluxes” en su milpa.

“Cuidan las milpas, cuidan las casas para que no roben, cuando van de cacería también, de repente empiezan a moverles las hamacas o aventarles piedras o así, para que ellos se vayan y no hagan daño a la fauna”, dijo.

Subrayó que luego de encontrarse con uno, investigó con los campesinos de la Zona Maya y efectivamente, muchos de ellos, conservan a los “aluxes” para cuidar de sus milpas por cualquier invasión.

“El que entre a robar una sandía o bajar elotes o pepinos, lo que sea, no sale de allá, se pierde hasta que llegue el dueño”, comentó.

Para mantener la lealtad de los duendes mayas, sus amos deben ofrecerles su alimento preferido: el Sacab, un tipo de atole preparado con masa de maíz y miel. “Para alimentarlos no es grande, es ponerles su pozolito, su sacab que le dicen, cada martes y viernes, tres jicaritas de sacab así”, aseguró.

LAS PIEDRAS COBRAN VIDA

De acuerdo con la creencia popular, estos muñecos de barro o tallados en piedra, cobran vida por un rito especial que practicaban los sacerdotes mayas, quienes entre otras cosas, utilizaban sangre de quien encargaba al alux.
“Son rezos que les hacen y que les ponen gotas de sangre, para que se identifiquen con la persona en donde van a cuidar”, ponderó Alfredo González.

Existen comentarios de varias personas, incluso profesionistas, que aseguran haber tenido contacto reciente con estos pequeños seres extraordinarios que están muy vinculados con la idiosincrasia de los campesinos mayas.

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