Por Sandra García
Informativo Turquesa

Los casinos y minicasinos en Yucatán van en aumento frente a vacíos para su normatividad y, en contraparte, aumenta el número de personas adictas a los juegos de azar. Solo en la ciudad de Mérida hay dos centros para tratar a ludópatas y esta enfermedad ha sido objeto de investigación académica en el estado.

El doctor Carlos David Carrillo Trujillo, coordinador del cuerpo académico Procesos Psicosociales y Práxis de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady), advierte que ni siguiera hay cifras precisas actuales de ludópatas y casinos, debido a lo complejo de los intereses y afectaciones sociales de estos negocios.
“La ludopatía o adicción al juego ahorita en México es una problemática importante, primero porque apenas en el libro más importante de salud mental que es “DSM 5″ ya aparece la ludopatía como una patología y anteriormente no estaba”.

El libro “DSM 5” está hecho por la asociación de patología que rige a todo el continente americano, la Asociación Americana de Psiquiatría, y es el indicador más importante respecto al tema respaldado por investigaciones.
Carrillo y su equipo comenzaron a estudiar la ludopatía desde aproximadamente 2011, cuando en México aún había muy pocos estudios sobre este tema, lo que los convierte en uno de los grupos de investigadores pioneros sobre esta adicción.

Según el estudio, publicado en 2013 con el título de “Juegos de azar en casinos”, coordinado por Rebelín Echeverría Echeverría, la proliferación de casinos en Yucatán es una problemática relativamente nueva porque se dio en la última década y estos negocios están relacionados con muchas problemáticas.

El investigador detalla en que en Yucatán el aumento de estos negocios llegó al grado de que sólo en Mérida había 12 casinos y después se han ido cerrando algunos hace como dos años por su relación con hechos delictivos como balaceras en el caso del norte del país del 2012 al 2014.

“Por eso cerraron algunos y por otra parte muchos no cumplen con todos los criterios normativos”, afirma.
“Según la investigación que hicimos sobre las licencias que se dieron sobre los casinos, los dueños de éstos son solamente unas cuantas personas y muchos están manejados por otras personas que no son los dueños, lo cual es ilegal”, añade.

Actualmente, detalla Carrillo, es difícil especificar cuántos casinos hay en Yucatán porque por los mismos problemas legales que tienen constantemente unos cierran y otros abren. En esa misma época hace dos años también hubo redadas en estos negocios en Mérida y finalmente, quedaron abiertos como seis casinos. Sin embargo, paulatinamente en estos últimos años abren unos y cierran otros.

FUGA DE CAPITAL
Otro problema que hay con los casinos es que a diferencia de otros países como Estados Unidos, en México se importan todas las máquinas pero además éstas no son compradas, sino rentadas así que esto significa una fuga de capital, por lo que de un 25 por ciento a 50 por ciento de lo que recaudan las máquinas va a parar a los dueños de éstas en otros países.

Además, en México no existen leyes como en otros lugares como Estados Unidos o en Europa específicamente sobre los usuarios y adictos a los casinos, así como sobre las licencias o sobre los espectáculos que pueden presentar.
En el aspecto legislativo incluso podemos citar el artículo “Radiografía de los casinos en México” de la revista Forbes del 13 de mayo de 2013, en el que se precisa que la Ley Federal de Juegos y Sorteos en México, vigente desde el 31 de diciembre de 1947, hasta el año de publicación del artículo nunca había sido actualizada.

Sumado a lo anterior, los casinos pagan millones de pesos en impuestos. Todo ese dinero que se va a las arcas del gobierno en otros países se emplea para la asistencia social; sin embargo, en México no se sabe a dónde va a parar.
Carrillo afirma que tampoco existe un registro o base de datos sobre estos negocios en México y los usuarios por lo que por ejemplo no se puede estimar el número de clientes o cuánto gastan en promedio en una ida.

EL MITO
Existe la idea de que a los dueños de los casinos les interesa una clientela adicta al juego y esto es falso y en realidad les interesa que la gente vaya de manera regular como se va al cine por ejemplo. “En los casinos no les conviene que se estigmaticen estos negocios como centros de adicción o perdición, quieren gente que vaya una vez por semana por ejemplo”, asegura el investigador yucateco.

En la investigación los expertos realizaron estudios en Yucatán sobre la opinión sobre los casinos de diversos sectores sociales tales como políticos, usuarios de los casinos, el clero y gente que nunca ha ido a ellos y se obtuvo que sí hay mucha aversión hacia estos negocios o son vistos como lugares de perdición, lo cual no necesariamente tiene que ser así.

“Los casinos pueden ser solo sitios de entretenimiento pero hay que tener mucho cuidado con eso. Lo que es un hecho es que no podemos negar su existencia y no se pueden cerrar los casinos, entonces lo que se debe buscar es que sean un lugar de esparcimiento sano como lo es ir al cine o al teatro. Que las personas puedan ir, comer bien y disfrutar de los espectáculos además de jugar. Pero todo esto implica una serie de compromisos tanto de los dueños de los casinos como de las autoridades municipales, estatales y federales”, opina.

Sin embargo, la triste realidad en Mérida es que los casinos vienen a suplir en la clase media alta y alta de los yucatecos un vacío afectivo y social.

Por ejemplo, a los casinos asiste una gran cantidad de adultos mayores, que son llevados por sus familiares en la mañana y pasan a recogerlos hasta la tarde o noche, por lo que en ese lugar se llegan a reunir amigos y gente que tienen ciertas necesidades sociales.
El casino también suple esta misma necesidad de afección social de amas de casa que van al casino después de dejar a sus hijos en la escuela y se retiran cuando tienen que ir al colegio de nuevo a recogerlos.

MINICASINOS Y LOTERÍA
Los juegos de azar son elemento importante de la cultura mexicana desde hace décadas, prueba de ello es la Lotería Nacional y toda una gama de sorteos que promueve, así como los minicasinos o maquinitas tan populares pese a ser ilegales. Sin embargo, en Mérida y otros municipios yucatecos se pueden encontrar en las calles más céntricas desde locales especiales con varias de estas máquinas traga monedas hasta en papelerías u otros giros de pequeños negocios donde tienen una o dos máquinas incluidas.

La afición a los casinos o a los juegos de azar se vuelve un problema cuando el jugador no puede dejar de ir diario a un casino o a jugar. Gasta mucho más de lo que tiene para jugar y como sucede con la adicción a drogas de sustancia, se comienzan a cometer ilícitos. Primero empieza por pedir dinero prestado, luego a lo mejor va con su grupo más cercano a pedirle dinero o pertenencias para poder gastarlo e incluso pueden llegar a otros delitos como el robo.

“En Mérida hay dos grupos de jugadores anónimos en donde parte de las experiencias que ellos relatan son el haber perdido sus trabajos, empiezan a vender sus cosas para obtener dinero, algunos cometen algún fraude y hay quienes incluso pierden a su familia, al igual que en el caso de otras adicciones como al alcohol”, afirma Carrillo.

El casino viene a llenar alguna necesidad de la persona que puede ser de índole muy diversa. Una de ellas, afirma el investigador es que por el mundo materialista en el que vivimos se puede adquirir la idea errónea de que a través del casino se puede invertir dinero y salir ganador, lo cual lleva a ser “una mejor persona”, pues una falsa idea en la sociedad actual es que las personas valen lo que tienen.

Otra tiene que ver con una falta de apoyo social. Lamentablemente, en esta sociedad actual muchas veces ya ni a los vecinos se conoce y se lleva una vida más individualista, por falta de interrelaciones personales positivas.
Otra es que algunas personas llegan al casino y tienen poco control de sus impulsos.

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