CDMX.- Hace once meses, Mark McMorris yacía esperando por un helicóptero de rescate en una zona inhóspita cerca de Whistler, British Columbia, con una fractura de mandíbula, ruptura de bazo, sangrado interno, múltiples huesos rotos y un pulmón colapsado.

“Estaba muy seguro de que iba a morir”, recuerda el competidor de tabla sobre nieve o “snowboard”, quien equivocó un salto y se estrelló contra un árbol en medio del aire.

Pero el domingo, un radiante McMorris se paró con orgullo en el podio olímpico después de ganar la medalla de bronce en la prueba de snowboard en pendiente para hombres.

“Nada es imposible”, tuiteó la cuenta oficial de los Juegos Olímpicos sobre la hazaña del canadiense.

El nacido en Regina tuvo una impresionante demostración en el evento, en el que los participantes deben recorrer una pista llena de carriles y saltos. Iba al frente del grupo hasta la tercera y última ronda, cuando el estadounidense Red Gerard hizo una maniobra impactante que le dio el oro.

McMorris no solo superó las probabilidades y volvió a la competencia después de sufrir heridas que amenazaban su vida, sino que él y su compañero de equipo Max Parrot le dieron a Canadá sus primeras medallas en los Juegos de PyeongChang 2018.

McMorris, de 24 años, quien también ganó una medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Sochi, en Rusia, en 2014, no es ajeno a las lesiones graves. En 2016, se rompió el fémur en una caída y requirió de una operación para implantarle una varilla de metal en la pierna.

“Me alegra haber superado esa última lesión para estar aquí porque esto es muy especial”, le dijo a reporteros el domingo.

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