Por Sandra García
Informativo Turquesa

Aunque amaba a México en general, Pedro Infante tuvo un especial cariño por el pueblo yucateco y por sitios como Cozumel y Chetumal. El famoso ídolo de la época de oro del cine mexicano incluso ahora, al celebrarse el centenario de su nacimiento, continúa arrancando suspiros en las nuevas generaciones de yucatecas y admiración entre los yucatecos, aunque esta situación es generalizada entre los mexicanos.

La razón de esa gran empatía que lo continúa manteniendo vigente como ícono de México en pleno siglo XXI, frente a las generaciones “X” y “Y”, mejor conocida como millennial, aún no está bien definida.

Uno de los integrantes de la cuarta generación Infante, Pedro Cruz (“Cruzito”) Infante Torres, considera que el motivo puede ser “el cariño que le tuvo a las personas y a las personas de la tercera edad, ese legado de poder enamorar a una chica con sus canciones, el legado de seguir esa tradición de las serenatas, es el único legado que yo creo que nunca va a acabar y que nos sigue dejando hoy en día”.

El joven artista visitó Mérida en estos días, donde asistió a un homenaje para el “Ídolo de Guamúchil”, y en entrevista para la Revista Digital Informativo Turquesa, afirmó que “me recibió muy bien la gente. Tomamos muchas fotografías, cantamos un par de temas en agradecimiento al público que fue a ver la exposición y la verdad, la gente yucateca es muy hermosa, que nos apoya en cada homenaje”.

Y ante esta nueva sociedad globalizada, el joven de 24 años considera que nunca se va a perder el nacionalismo, “porque cuando hablamos de México hablamos del mariachi, del tequila, de Pedro Infante y no creo que nunca se vaya a perder eso ni aquí ni en centro y Sudamérica donde está muy marcado lo que es México, sus tradiciones y raíces.

Simplemente, los tiempos van siendo diferentes”.

Respecto a su vena artística, se confiesa orgulloso, entusiasmado, feliz y emocionado de pertenecer “a esta gran familia que es la de Pedro Infante y lo que son los logros que sigue teniendo hoy en día, a 60 años de su muerte”.

El también cantante desde hace 11 años de música mexicana, afirma estar impresionado con el cariño que la gente le tiene a su bisabuelo, quien fue un prolífico actor con más de 60 películas en su trayectoria, “es algo impresionante que sigue abriendo puertas, sigue gustando a una nueva generación y a todo mexicano, es el mismo cariño por el lienzo, por las películas y todo lo que nos dejó. Es muy grato recordarlo”.

Por su parte, Bekina Fernand, directora de la galería “Amorcito Corazón” y organizadora de las actividades del homenaje a Pedro Infante, considera que la situación del ídolo lo decide el pueblo que lo eligió para que lo representara y “sigue siendo un misterio, porque es uno de los encantos de Pedro Infante, el que no entendamos porqué ese romance permanente de los mexicanos con su ídolo, y en el caso de los meridanos, pues vamos a sentir que es porque vivió mucho tiempo aquí, les dio mucho cariño, mucho apoyo económico y artístico, sobre todo a los más humildes, a los más sencillos, que era la gente con la que más le gustaba estar: carpinteros, mecánicos… a él le encantaba estar en sus casas y convivir con ellos. Tenía alma del pueblo”.

AMABA AL PUEBLO YUCATECO

En los años 50, una de las más famosas casas de Mérida fue la ubicada en la Avenida Itzáes No. 587, en la esquina con la calle 73.

En esos años, según narra la también promotora cultural, “la casa de Itzáes” era un término que usaban mucho Pedro y su familia. Actualmente, los meridanos y en general se le conoce como “la casa de Pedro Infante”.

En los cincuenta, esta era una casa con muy pocas habitaciones, porque la mayoría del terreno era jardín con árboles frutales; tenía una alberca que aún existe, así como un área donde hacía sus ejercicios, cochera y una habitación larga en el fondo de la casa.

Los vecinos solían enterarse cuando Pedro estaba en esa habitación, porque lo escuchaban cantar y suponían que llegaba con amistades como compositores, arreglistas, directores de cine o gente relacionada con sus películas y se reunían en ella y le oían cantar.

“También era famosa la casa, porque Pedro era muy generoso y en la colonia Sambulá, donde se ubica, no tenían agua en ese entonces y cuando estaba él en Mérida ponía la manguera y surtía de agua a todos los vecinos, así que la casa era muy conocida”, afirma Bekina, quien ha investigado la vida del actor por años y convivido con Irma Dorantes y algunos integrantes de la familia Infante y figuras públicas relacionadas con él.

De hecho, se cuenta que cuando Pedro se encontraba en la casa, siempre había gente que lo iba a ver, porque “sabían que siempre estaba dispuesto a ayudarlos y a colaborar, dado el cariño que tenía en general por todo México pero que distinguía mucho a Mérida como también distinguía a Cozumel y a Quintana Roo”.



ENTRAÑABLES LAZOS QUINTANARROENSES

Como es sabido, Pedro hacía muchos viajes a Cozumel, incluso su luna de miel con su última pareja sentimental, Irma Dorantes, la pasó en la isla, en la casa de la familia del empresario Nassim Joaquín, comenta en la entrevista la también promotora cultural.

En algunas entrevistas, Dorantes comentó que el traje de baño que usó se lo obsequió la esposa de don Nassim.

Otra famosa anécdota de Pedro fue que cuando el huracán “Janet”, en 1955, arrasó a Chetumal, el intérprete ayudó con la transportación de mucha gente que lo requirió de Quintana Roo a Yucatán y viceversa, en su avioneta de carga, aquella en la que tendría el fatal accidente que enlutó a México entero dos años después, el 15 de abril de 1957, al desplomarse en el centro de Mérida.

“Era muy estrecha su relación, también con Carrillo Puerto, pero Cozumel fue famosa para él, porque también se le ligó sentimentalmente con Silvia Pinal”, a quien solía llevar a pasear allá.

Sin embargo, añade Fernand, “era tanta amistad con la familia Joaquín que a veces allí estrenaban sus películas que aún no se habían estrenado en la Ciudad de México. Llegaba él en su avión y se reunía con la familia de don Nassim y veían la película en un cine que también tenía allí la familia”.

Así el “Ídolo de Guamúchil”, es recordado en Yucatán a un siglo de su nacimiento y 60 años de su partida.

MÉRIDA CELEBRA EL CENTENARIO

La galería “Amorcito Corazón” se inauguró en 1994, y desde entonces tanto Irma Dorantes, el productor de cine Ismael Rodríguez Jr., como familiares del ídolo, también han visitado este espacio ubicado dentro de la famosa casa de Pedro Infante, la cual ahora está convertida en el Hotel Boulevard Infante.

Este año, Bekina Fernand, directora de la galería, organizó una celebración de un mes por el centenario del natalicio de Pedro Infante, la cual comenzó desde el 19 de octubre pasado.

Ese día es especial, porque se celebró el centenario del natalicio del famoso cineasta mexicano Ismael Rodríguez, quien dirigió muchas de las películas de Infante como “Pepe el Toro”, “Ustedes los ricos”, “Los tres huastecos”, “Tizoc: amor de indio” y “Nosotros los pobres”.

Así, el 19 de octubre pasado, los festejos iniciaron con una función de cine en el parque que lleva el mismo nombre del actor y que, precisamente, se encuentra a espaldas de la que fue su casa, en la colonia Sambulá.

A ese evento le siguió un homenaje en el Centro Cultural Olimpo, el pasado 31 de octubre, que incluyó la inauguración de una exposición de fotos, discos de acetato originales, publicaciones y obras de arte sobre Pedro Infante, la cual permanecerá abierta al público hasta este domingo 19 de noviembre.

A este evento asistió sorpresivamente el bisnieto de Pedro, “Cruzito”, Infante Torres, quien incluso se animó a cantar un par de melodías con las admiradoras de su bisabuelo y de él para recordar al ídolo.

Este viernes 17 de noviembre, en víspera del cumpleaños en la “casa Infante” se estrenará el musical “100 años pienso en ti” y al día siguiente se festejará en el Parque “Pedro Infante” con la función de box amateur “Pepe el Toro, campeón de campeones” tercera versión.

“Y como coincide con la visita de su hijo Pepe Infante directamente desde Los Ángeles, California, terminando el box tendremos el espectáculo ranchero”.

Otra de las actividades será el próximo domingo: una matiné en la videosala del Olimpo con dos grandes comedias en la que intervino Pedro Infante. Se trata de “El mil amores” y “Gitana tenías que ser”, cintas que se estrenaron en los años 50 en el mes de noviembre.

Las proyecciones comenzarán a las 10 de la mañana, la entrada será gratuita y se contará con la presencia de un crítico de arte invitado para que hable de las cintas.

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