Pedro Infante no ha muerto


Por Pepe Sedano
Informativo Turquesa

Aquel 15 de abril de 1957, está muy presente en la memoria de nuestros padres y abuelos: ese día se estrelló una avioneta en la ciudad de Mérida, Yucatán, la cual piloteaba Pedro Infante. La tragedia enlutó a todo un país y a 60 años de distancia aún hay quienes se atreven a decir que el actor sigue vivo y oculto en algún lugar.
Y es que el de Pedro Infante es un caso único en la historia artística, no solo de México sino de América Latina, pues aunque ya pasaron seis décadas de su partida, hoy en día sigue presente en la memoria colectiva, y eso incluye a los “millennials” que pese a ser los más lejanos a su generación, no pueden dejar de conmoverse cuando ven a “Pepe el Toro” llorar con su “Torito” quemado en brazos.Se le conoce como el “Ídolo inmortal”, porque luego de él no ha habido otro que se le compare. Pedro Infante murió a los 39 años en la cúspide de su carrera. De acuerdo con críticos de cine, fue un hombre con un talento histriónico poco común, un verdadero polifacético, pues lo mismo interpretaba a un carpintero, que a un sacerdote, un motociclista, un millonario o a un indio en dramas y comedia de manera muy convincente.
La música fue otro campo que le facilitó su acceso a la fama, pues no sólo cantó boleros, sino también huapangos, rancheras e incluso grabó algunos temas en inglés, alcanzando una tesitura perfecta.Y es que para nadie era un secreto que Pedro poseía un gran carisma. Las personas que lo conocían de cerca afirmaban que era sencillo, amable con el público, caritativo, alegre, enamoradizo, pícaro, bromista, cantador y sin poses, por lo que el pueblo comenzó a verlo como su imagen ante el mundo.

Su ascenso a la fama

Corría el año de 1939 cuando el originario de Mazatlán, Sinaloa, hizo su primera participación en cine; bueno, en realidad solo fungió como extra en la película “En un burro tres baturros”, pero ya para 1942 alcanzó su primer protagónico en el filme “Jesusita en Chihuahua”, de René Cardona.
Sin embargo, sería hasta 1944 cuando lograría un éxito mediante la cinta “¡Viva mi desgracia!”, y tres años después (1947) alcanzaría ya el nivel de ídolo popular a través de la cinta “Nosotros los pobres”, al lado de Blanca Estela Pavón y Evita Muñoz “Chachita”.
Aunque haya transcurrido mucho tiempo del estreno de sus películas, y no obstante que las características del hombre actual son diferentes, gracias a él, tanto en Europa como en Norteamérica, se continúa viendo al mexicano bajo ese símbolo: como el enamorado, el cantador y el borracho, aunque esto último no sea precisamente lo mejor, pero así se exponía en el cine de la época.Aunque en la actualidad existen grandes representantes de la música vernácula como Vicente Fernández, Alejandro Fernández y Pedro Fernández, muchos mexicanos consideran que ninguno logrará trascender como lo hizo el llamado “Ídolo de México”.
Incluso, hay policías de tránsito que lo siguen tomando como un símbolo, como un representante de ellos luego de que hizo la película de “A.T.M. ¡A toda máquina!” (1951). Dicen que estar cerca de él era como estar al lado de un héroe nacional, como si fuera Emiliano Zapata o Pancho Villa.

Reconocimiento en el extranjero

Su actuación en “Tizoc” al lado de María Félix, recibió el reconocimiento no solo del pueblo y la crítica especializada de México, sino también del extranjero. Esa cinta, de 1956, lo hizo acreedor al “Globo de Oro” en Hollywood y del “Oso de Plata” en el Festival Internacional de Cine de Berlín, Alemania. En España, poco antes de su fallecimiento, ya se preparaba la filmación de una película.

Filmografía principal

– “Jesusita en Chihuahua”, 1942
– “Escándalo de estrellas”, 1944
– “Los tres García”, 1946
– “Nosotros los pobres”, 1947
– “Los tres huastecos”, 1948
– “Angelitos negros”, 1948
– “A.T.M. ¡A toda máquina!”, 1951
– “Qué te ha dado esa mujer”, 1951
– “Pepe, el Toro”, 1952
– “Dos tipos de cuidado”, 1953
– “El mil amores”, 1954
– “Escuela de vagabundos”, 1954
– “Los Gavilanes”, 1955
– “Pablo y Carolina”, 1956
– “Tizoc”, 1956

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