China.- Parece que en persona no es tan valiente. Después de meses diciendo que el gobierno chino no estaba haciendo lo suficiente frente a la amenaza nuclear de Corea del Norte, y tras quejarse insistentemente del desbalance comercial entre ambos países —sólo en los últimos diez meses las exportaciones chinas les sacaron una ventaja de US$233.000 millones a las de Estados Unidos—, el presidente Donald Trump terminó su visita oficial a China lanzando halagos a Xi Jinping.

“Conozco a su presidente. Si trabaja duro, lo va a lograr”, dijo Trump sobre Xi y su compromiso por dejar a la península coreana libre de armas nucleares. En cuanto al déficit comercial, el mandatario estadounidense no tuvo empacho en culpar a las administraciones pasadas “que permitieron que el desequilibrio llegara tan lejos”.

Además de asistir a galas pomposas en la que hizo alarde de la habilidad de su nieta para cantar en mandarín, Trump hizo negocios. El jueves, anunció que más de US$250 billones chinos entrarán a la economía estadounidense a través de la inversión en proyectos de energía, la compra de aviones y componentes para teléfonos celulares. Mientras crece la expectativa porque eso se cumpla, Trump siguió su gira con rumbo a Vietnam que, con la enemistad que los enfrentó bien enterrada en los 70, es uno de los aliados más importantes de EU en el sudeste asiático.

¿Desde cuándo son tan amigos EU y Vietnam?

Cuando el ministro de comercio vietnamita, Nguyen Xuan Phuc, visitó la Casa Blanca el pasado 31 de mayo, resaltó el hecho de que, a pesar de haber atravesado “significativos trastornos históricos”, las relaciones entre Vietnam y Estados Unidos habían convertido a ambos países en “socios integrales”. En esa ocasión, el ministro Phuc dejó Estados Unidos después de haber hecho tratos por USD$8 billones, un resultado que Trump, en su ánimo de hacer tratos para favorecer la inversión y la creación de empleos en su país buscará repetir.

A pesar de ser antiguos adversarios, según una encuesta publicada por el centro de Centro de Investigación Pew en junio de este año, Vietnam es el país en el que Estados Unidos tiene mayor favorabilidad en el mundo, con un 84 % de los encuestados expresando simpatía por el gobierno de Trump. En segundo lugar está Israel con un 81 %.
Con el fin de la guerra y la retirada de las tropas estadounidenses en 1973, Vietnam del Norte y del Sur se unificaron en una sola nación comunista. Desde entonces, dos factores fueron determinantes en los acercamientos con Estados Unidos: Por un lado, está el fracaso de los planes económicos del nuevo régimen vietnamita que, a mediados de los 80, se vio obligado a adoptar un modelo económico parecido al chino para evitar hambrunas. Por otro lado, están las cicatrices del conflicto fronterizo que en 1979 enfrentó a China con Vietnam.

Además de afrontar graves inundaciones en el sur, que hasta ahora han causado más de una decena de muertos, Vietnam se prepara para recibir a Trump en medio del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico que se llevará a cabo en la ciudad de Da Nag y donde otro de los invitados de peso es el mandatario ruso, Vladimir Putin.

A pesar de anuncios de portavoces del Kremlin que la semana pasada afirmaron lo contrario, el secretario de Estado estadounidense, Rex Tillerson, aseguró que no hay ningún encuentro pactado entre Trump y el mandatario ruso. Sin embargo, todas las miradas están puestas en la que podría ser la segunda reunión oficial entre ambos dignatarios, tras el breve encuentro que tuvieron hace cuatro meses en la cumbre del G20 en Hamburgo.

En Estados Unidos, las personas que trabajaron en la campaña presidencial de Trump son investigadas por el Congreso y el FBI para determinar si cooperaron con el gobierno ruso que, a comienzos de este año, fue señalado por las agencias de inteligencia estadounidenses de hackear las comunicaciones de la contrincante de Trump, Hillary Clinton. También se sabe que el gobierno ruso invirtió millones en influenciar la opinión de los estadounidenses a través de propaganda y perfiles falsos en las redes sociales.

Por su parte, antes de llegar a Vietnam, Putin acusó a Estados Unidos de intentar sabotear las elecciones presidenciales rusas el próximo 18 de marzo. Según Putin, que no ha anunciado si participará en los comicios, el escándalo de dopaje que tiene en duda la participación de los atletas rusos en los Juegos Olímpicos de Invierno hace parte de la estrategia.

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