Se desmorona el futuro de la familia Urdangarin Borbón

Por Staff

Iñaki Urdangarin, exduque de Palma y esposo de la Infanta Cristina hermana de Felipe VI, rey de España, fue condenado por un caso de corrupción a cinco años y 10 meses de prisión por el Tribunal Supremo. La condena recibió una rebaja, la cual había sido dictada por seis años y tres meses de cárcel.

Este martes la Sección Primera de la Audiencia Provincial dictó un citatorio a Urdangarin, su socio Diego Torres y al ex presidente balear Jaume Matas para presentarse el próximo miércoles ante el Tribunal, para recibir los los mandamientos de ingreso en prisión.

El futuro de la vida familiar de los Urdangarin-Borbón estará, a partir de ahora, pendiente del destino penitenciario de Urdangarin. La fecha de su entrada en la cárcel y el posible recurso ante el Tribunal Constitucional establecerán el calendario a seguir.

El esposo de la Infanta Cristina aún cuenta con las opciones de presentación de un amparo ante el Tribunal Constitucional y solicitar que se suspenda la ejecución de la condena mientras resuelve.

Según el Tribunal Supremo, Urdangarin hizo negocios a través del Instituto Nóos, que él controlaba, aprovechando “la situación de privilegio de que disfrutaba como consecuencia de su matrimonio con una hija de quien era entonces Jefe del Estado”.

El caso de corrupción consiste en que Iñaki Urdangarin organizó dos Foros internacionales con el deporte, el Illes Balears Forum de 2005 y 2006, por un monto de dos millones de euros, un encargo que él mismo solicitó.

Por este caso el Tribunal dictó una condena definitiva por un delito continuado de prevaricación con malversación, fraude a la Administración Pública, tráfico de influencias y dos delitos fiscales, ratificando la responsabilidad de Cristina de Borbón, como partícipe a título lucrativo en el delito de malversación y fraude; sin embargo, se le retira el delito fiscal.

Ahora, Cristina de Borbón es una mujer rota y una madre preocupada por los daños colaterales que sufren sus cuatro hijos Juan, Pablo, Miguel e Irene, unos niños cuando Iñaki Urdangarin fue imputado, ahora unos adolescentes conscientes de los problemas de su padre con la justicia.

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