Por Ángel Villegas
Deportes

México demostró que no sabe meterla. Jugó como nunca y perdió como siempre. Así, difícilmente podrá trascender en Sudáfrica. La derrota mexicana en la estadística es fría (3-1), pero en los futbolístico deja un sabor agridulce por el planteamiento aguerrido y con personalidad que tuvo el equipo ‘negro.
Presentarse en Wembley ante Inglaterra, es una carga muy pesada para una plantilla que combina más juventud que experiencia, pero que deja claro que falta mucho por mejorar en un aspecto clave en el futbol que nos hace mucho daño: el gol.
El Tri jugó con Óscar Pérez en la portería, con Efraín Juárez, Paul Aguilar, Rafael Márquez, Carlos Salcido y Francisco Javier ‘El Maza’ Rodríguez, en la defensa; con Gerardo Torrado, Ricardo Osorio y Giovani dos Santos, en la media; y adelante, Guillermo Franco y un errático Carlos Vela, quien en definitiva poco pesó.
Peter Crouch, en sus dos únicas intervenciones, despedazó a la defensa en dos saltos. El primero para darle con la ‘mano’ el gol a King y el segundo hecho por el mismo, al imponerse al salto del ‘Conejo’, después de que éste enviara el balón al poste, el esférico se elevara y lo introdujera en el marco. El otro fue una obra de arte, autoría de Glen Johnson, quien sacó un fogonazo desde afuera del área grande que dejó sin oportunidad a Óscar Pérez.
Fueron 45 minutos de ensueño, pero nada más…

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